Según el grado de pérdida auditiva y la zona del oído
que se encuentre afectada, el tratamiento se
extenderá desde el uso de medicamentos,
intervenciones quirúrgicas, a implantación de
audífonos convencionales o de mayor sofisticación
como el implante coclear.

En el caso de las malformaciones del oído externo y del
oído medio es posible realizar una reparación quirúrgica
unilateral o bilateral.

En caso de que la pérdida de audición sea por lesión de
las estructuras nerviosas y se hayan agotado todas las
posibilidades terapéuticas o es necesario postergar la
intervención en una hipoacusia de transmisión, se
recomienda el uso de una prótesis auditiva que amplifique
el sonido hasta el nivel más óptimo para el oído dañado.

En el caso de una sordera profunda, en que la cóclea se
encuentre completamente dañada, y el paciente no se
puede beneficiar con una prótesis convencional, es
recomendable el implante coclear, que consiste en un
dispositivo interno que estimula el nervio auditivo tal
como lo hace el estímulo sonoro, produciendo una
sensación auditiva similar a la del oyente.

En cualquier caso, los resultados del tratamiento,
dependerán de lo precoz y eficiente que sea el
diagnóstico del déficit auditivo, esto debido a que es en
la edad temprana (entre el nacimiento y los 3 años),
cuando se establecen las bases de la comunicación y del
lenguaje, así como también del apoyo interdisciplinario
formado por otorrinolaringólogos, fonoaudiólogos,
educadores especialistas en audición y lenguaje, y los
padres de la persona con discapacidad auditiva.