El retraso mental es un fenómeno complejo cuya
valoración debe tener carácter multidisciplinar. En el
ámbito escolar la evaluación debe permitir detectar
las necesidades de los niños y niñas con respecto al
curriculum. La intervención estará orientada a
modificar las condiciones de aprendizaje, de forma que
favorezcan el desarrollo del niño. Los padres son
un factor importante a considerar desde el punto
de vista de la relación que establecen con el alumno
en el contexto familiar y como colaboradores del
proceso de escolarización. También intervienen
en el tratamiento de un niño con deficiencia mental
psicólogos, neurólogos y especialistas en las diferentes
patologías asociadas que pueda tener el niño.