Introducción

 

El problema real no es si las máquinas piensan, sino si los hombres lo hacen
B.F. Skinner

Año 2001. Sin ficciones: presente y realidad. Un mundo de cambios e innovaciones, sociedad del conocimiento. Surge con gran fuerza la necesidad por una nueva educación, un rejuvenecer del aprender, un nuevo aprender para esta sociedad del conocer.

La educación para la fábrica y la industria ha sido desplazada. La educación para las organizaciones del conocimiento, para obreros y empleados del conocimiento es diametralmente distinta. Distintos son los requerimientos y las demandas como distintas las habilidades, destrezas y conocimientos. No podemos educar para la fábrica en una sociedad del conocimiento, así como no podemos seguir pensando que aprender es hacer fotocopias mentales del mundo y que enseñar es enviar un fax a la mente del aprendiz para que éste emita una copia, de modo que el día del examen el profesor lo compare con su original. Hemos aprendido, y así lo destacamos en el texto, que el conocimiento no es una copia de la realidad que representa, sino que es una interpretación mental activa y constructiva del aprendiz, con otros, contextualizada y auténtica. Hoy sabemos que los aprendices construyen su entendimiento, no son espejos de lo que se les dice o leen, y que ese entendimiento implica conocer y establecer relaciones, dependiendo del conocimiento previo. Es en este contexto que decimos que el aprender necesita ser repensado en un escenario del conocimiento, necesita ser contextualizado, situado y auténtico.

Vivimos tiempos interesantes en los que el conocimiento y el aprender son valiosos ingredientes para el crecimiento de la sociedad. La educación es vista como nunca antes como signo de crecimiento, desarrollo y productividad. Vivimos la llamada sociedad del conocimiento, donde lo más importante son las personas, su saber qué y cómo hacer, es decir, su saber hacer. La tecnología juega un papel fundamental, pero periférico, es invisible en todo esto, es un vehiculador de una tarea mayor, el aprender y conocer. Riqueza ya no significa acumulación de bienes físicos tangibles, sino que implica el saber, conocer, entender y crear de las personas, su capacidad de innovar, emprender y de sobrellevar la incertidumbre, su capacidad de adaptarse flexiblemente a una sociedad de innovación y cambio. La sociedad del conocimiento privilegia el operar con calidad, oportunidad y pertinencia con intangibles como el conocimiento y la información.

¿Qué significa todo esto para la educación? Significa que el hacer de la escuela y el liceo se rediseña, repiensa y reconstruye. El conocimiento cambia, se torna obsolescente, aumenta, se diversifica y complejiza. Los aprendices de hoy tienen que operar con información y conocimiento, ya que serán trabajadores del conocimiento en empresas e instituciones del conocimiento. Esto significa que hay que formarlos hoy con las destrezas y habilidades para que operen funcionalmente en la sociedad del conocimiento, aquella cuyas señales ya comenzamos a codificar, la sociedad de nuestros aprendices. Lo anterior genera interrogantes sobre qué modelo(s) de aprender se ajusta(n) a esta forma de accionar y articular de nuestra sociedad, qué metodologías generan mayor apropiación de la tecnología, qué tecnologías son más pertinentes y para qué tipo de aprender, y cómo usar estas tecnologías de forma que constituyan valor educativo agregado.

En este escenario, las herramientas de nuestra cultura y su uso en el aprender sintonizan con los requerimientos sociales. Las nuevas tecnologías son parte de esas herramientas. Es en esta dimensión que este texto entrega a los educadores una visión actualizada de modernas metodologías para las prácticas de aprendizaje activas y auténticas, con el apoyo de las nuevas tecnologías como el computador e Internet.

En una sociedad del conocimiento aprender es un proceso activo del aprendiz que aprende. Enseñar se transforma en facilitar. Construir es el centro del aprender, desplazando a la recepción, repetición y memorización. El significado y el conocimiento son negociados. Ello implica una visión más constructivista del hacer en el aula y del uso e integración flexible de herramientas con las cuales construir.

Las nuevas tecnologías de la información y comunicación como el computador e Internet y sus materiales de aprendizaje virtual y digital como software educativo, software de productividad y la diversidad de servicios de Internet, pueden constituirse en buenos aliados de una pedagogía activa, en buenos socios de aprendizajes constructivos y significativos. Todo depende de cómo, para qué, cuándo, con qué y por qué utilizamos la tecnología en el aprender. Todo depende de las metodologías, de su integración curricular y su uso, y muy poco de las tecnologías per se, aunque siempre debemos tener en mente que las tecnologías crean nuevos entornos y nuevas interacciones. Todo depende de que percibamos estas tecnologías como nuevos medios de apoyo al aprender, como medios con un potencial poderoso para la construcción de conocimientos. La efectividad y pertinencia de su uso depende de cómo y para qué las usemos.

Es en este contexto que el objetivo fundamental del pensamiento actual en Informática Educativa es hacer que el construir y el aprender sean visibles y la tecnología sea invisible, que lo importante sea la tarea de aprendizaje y no la tecnología. Que esta última sea un buen vehiculador, un buen taller donde se construyan cosas interesantes, aprendizajes constructivos y significativos, Aprendizaje Visible, Tecnología Invisible.

Pero toda aplicación de tecnología en educación tiene que sostenerse en principios sólidos, de lo contrario será un tecnocentrismo puro. El norte siempre es el aprender, la tecnología es un vehiculador para que ese norte se haga realidad. Son los principios del aprender, conocer y saber hacer. Principios que orientan el uso, la integración y la apropiación de la tecnología. Principios que se traduzcan en usos reflexivos y pertinentes de la tecnología en educación. En el texto, hemos querido compartir con Uds. los principios más relevantes que hoy se describen en la literatura de la Informática Educativa, como sustento que otorga robustez y sentido pedagógico al uso de las tecnologías.

Es en esta línea que el texto presenta metodologías con las cuales construir un hacer significativo con la tecnología, como aliado en la cognición de los aprendices. Así, pensamos que aportamos para que nuestros aprendices se formen para una sociedad real y auténtica, que existe dentro y fuera de la escuela y el liceo, que se manifiesta en muchos de nuestros haceres diarios, que existe en las empresas e instituciones sociales. Es la sociedad del conocimiento, que nos demanda que las escuelas y liceos preparen personas que se sientan funcionales a la sociedad que les pertenece, una sociedad que privilegia lo más humano de nuestro ser, nuestro razonar, nuestro discernir, nuestro aprender a aprender.

La metodología aquí presentada posee un fuerte énfasis (aunque no exclusivo) en concepciones constructivistas del aprender con el computador. Pensamos, al igual que varios otros autores, que la riqueza de la nueva tecnología puede aprovecharse más plenamente con estas metodologías, que proporcionan formas activas para construir el aprender con el apoyo de herramientas tecnológicas, que por su naturaleza generan entornos dinámicos y flexibles.

Las tecnologías son amplificadoras que expanden las capacidades de los profesores y aprendices para llegar a ser socios en su cognición. Un ejemplo concreto de ello es que junto a este texto proveemos un sitio Web, www.c5.cl/ntic, especialmente diseñado con experiencias metodológicas para que usted aplique los conceptos e ideas del texto. El sitio Web expande las posibilidades del texto y extiende sus aplicaciones, con ejemplos de actividades de Informática Educativa, materiales de enriquecimiento y punteros a sitios que ilustran la teoría y práctica del contenido de cada Capítulo. La idea es que usted. pueda interactuar fluidamente con ambos materiales, uno provisto en átomo (texto) y otro provisto en bits (sitio Web), tecnología tradicional y tecnología nueva al servicio de su aprender y hacer.

Es preciso destacar que inherente al texto encontramos la idea de que la tecnología no soluciona los problemas del aprender. No es la panacea. La tecnología no le hace cosas al profesor y a los aprendices. No soluciona problemas que no le son propios. No resuelve problemas históricos de la educación y el aprender. Asimismo, el hecho de que la mayoría de nuestras escuelas y liceos posea tecnología digital como computadores e Internet no es prueba de que sea usada e integrada al currículo. Entonces, el mayor desafío es buscarle usos creativos pedagógicos e inteligentes a las tecnologías y no usarlas para hacer más de lo mismo, que muchas veces termina siendo peor de lo mismo.

Finalmente, es pensamiento del autor que las tecnologías de la información y comunicación deben usarse para hacer cosas inteligentes con ellas y no hacer con ellas lo que puede hacerse con la tecnología añeja. De lo contrario, tenemos una subutilización de la tecnología y ponemos el aprender a su servicio, en cuyo caso es la tecnología en búsqueda de un problema y un uso educativo, generándose la posibilidad de que la tecnología haga cosas con nosotros, nos lleve a sus fines, se apodere de nuestras inteligencias, en lugar de ser ella usada con inteligencia. Por ello, debemos cautelar que la interacción con las nuevas tecnologías no nos aleje de nuestro norte, cual es, aprender con ellas, expandir nuestras experiencias y usarlas para hacer que nuestro aprender sea constructivo, contextualizado, auténtico y significativo.

Jaime Sánchez Ilabaca
Santiago, Julio 2001