Esta etapa corresponde a la ejecución de la evaluación descrita en el diseño. Para realizarla se recopilan datos e información y se utilizan los diversos instrumentos de evaluación aplicados durante las  etapas del proyecto. 

Para efectuar una buena evaluación final del microproyecto, se recomienda evaluar cada una de las etapas anteriores que lo conforman en términos cuali y cuantitativos a fin de visualizar claramente los logros, dificultades y fallas en la ejecución. 

La evaluación de un microproyecto debe orientarse a principios tales como:

  • Evaluar a todos los participantes
  • Evaluar más allá de los resultados
  • Evaluar procedimientos, actitudes, destrezas, habilidades y conocimientos
  • Evaluar el progreso, no sólo el resultado
  • Evaluar tanto individual como colectivamente
  • Evaluar para orientar, apoyar y facilitar nuevos logros
  • Favorecer la autoevaluación y la heteroevaluación
  • Evaluar permanentemente  y no sólo al final. 
Es por ello que resulta imprescindible considerar en la evaluación todas las actividades involucradas en el microproyecto, desde el diseño hasta la presentación final  de resultados. 

Para verificar si su evaluación ha considerado todos estos aspectos le sugerimos usar listas de cotejo como la que presentamos en el siguiente ejemplo: