Prólogo


El acelerado ritmo de desarrollo de la ciencia y la tecnología durante esta segunda mitad de siglo ha delineado disciplinas que permiten estudiar el proceso educativo desde ópticas distintas. Surgen las llamadas tecnologías de la información, cuya resonancia social y cultural ha determinado la emisión de juicios como baja calidad de la educación, escasa pertinencia científico-tecnológica del sistema educacional y disfuncionalidad del proceso educativo con el mundo laboral productivo a un número creciente de sistemas educativos. Hoy día, y en forma independiente de su grado de desarrollo económico, los países afrontan una verdadera crisis educacional provocada, en parte, por una marcada distancia entre dichos avances y la lentitud de respuesta y adaptación a la innovación y al cambio por parte de las estructuras educacionales. Paulatinamente se ha iniciado el estudio y aplicación de nuevas estrategias para mejorar la calidad de la instrucción y acortar las distancias entre el significado construido por las nuevas tecnologías y la realidad educativa. Hace aproximadamente cuatro décadas nació lo que hoy conocemos como Informática Educativa, disciplina que estudia el uso, efectos y consecuencias de las tecnologías de la información en el proceso educativo. Se trata además de acercar al aprendiz al conocimiento y manejo de modernas herramientas tecnológicas como el computador, de estudiar cómo estas tecnologías pueden contribuir a potenciar y expandir la mente de los aprendices, de manera que sus aprendizajes sean más significativos y creativos. Consiste en analizar de qué manera puede la educación participar en el proceso de transferencia de las tecnologías de la información, procurando acercar la educación formal al mundo informático y contribuir al mejoramiento cualitativo de la educación. Creemos que no es posible mejorar la calidad de la educación a espaldas del desarrollo de la ciencia y la tecnología, al margen de la realidad sociocultural. La era informática no solamente implica computadores, facsímiles, satélites, impresoras, redes de telecomunicación, etc. Más importante es el significativo marco conceptual que surge a partir de la creación y uso de estas herramientas. Los conceptos que emergen de la producción, uso, procesamiento, evaluación y diseminación de la información echan por tierra esquemas pedagógicos típicos de la civilización industrial que aún reina en nuestras escuelas. El enciclopedismo, la memorización, la escasa ejercitación del espíritu crítico, las clases expositivas, el autoritarismo en la enseñanza y el aprendizaje, la compartimentalización de las disciplinas, la simple transmisión de información, la fobia cultural hacia la matemática y la ciencia y el insuficiente espacio metodológico para la equivocación y el error son, entre otras, ideas y estructuras que en el contexto de la civilización industrial tuvieron su fin y una razón de ser, pero que se tornan obsoletas en el marco de la era informática que privilegia a la persona en su plenitud,en especial su potencialidad para crear,construir, razonar, pensar, aprender y aprender a aprender y pensar. Finalmente deseo agradecer a quienes han contribuido a que esta obra sea una realidad. Newton señalaba que si logramos algo valioso es porque nos erguimos sobre los hombros de los gigantes que nos han precedido y éste constituye un lugar propicio para reconocer a quienes han moldeado las ideas del autor, especialmente a los Doctores 0. Roger Anderson y Robert Taylor, de la Universidad de Columbia; al Doctor Joseph Novak de la Universidad de Cornell, y al Doctor Seymour Papert del Instituto de Tecnología de Massachusetts, así como también a los docentes de la Pontificia Universidad Católica de Chile que contribuyeron a mi formación como profesor y científico . Importante ha sido el aporte de los estudiantes de pre y postgrado y profesores que han participado con el autor en las investigaciones que desarrolla el Centro de Computación Educativa de la Universidad de Antofagasta. Un reconocimiento especial a todos los miembros de este Centro, quienes con ideas, críticas, persistencia, perseverancia y un singular espíritu de trabajo, han contribuido a delinear muchas de las ideas expuestas. Así también, es importante senalar que algunos de los trabajos cuyos resultados se presentan en el libro formaron parte de proyectos financiados por el Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología (FONDECYT). Invito al lector a unirse en la aventura que significa navegar a través del conocimiento utilizando las naves que hoy nos ofrecen las nuevas tecnologías de la información, para expandir nuestras mentes y descifrar las ideas que emergen en torno a los conceptos de aprendizaje, enseñanza y administración de la educación, en el contexto de la civilización informática.