Aprender con Internet: Mitos y Realidades

 

Dr. Jaime Sánchez Ilabaca

Departamento de Ciencias de la Computación

Universidad de Chile

 

Creo que las películas están destinadas a revolucionar nuestro sistema educativo y que en pocos años reemplazarán el uso de los textos.......La educación del futuro, como la veo, será realizada a través de películas, con lo que se podrá tener un ciento por ciento de eficiencia

Thomas Edison, 1922

 

Introducción

Internet está aquí. Internet está en muchas de nuestras escuelas y liceos. Y está para quedarse, para ser integrada como una herramienta pedagógica, como un recurso de aprendizaje. En los últimos años numerosos establecimientos educacionales cuentan con esta poderosa herramienta. Pero como con lo que ocurre con cualquier tecnología, el potencial de Internet sólo podrá ser integrado al currículum si la herramienta se adapta a un objetivo pedagógico, a una necesidad del aprender que requiera la concurrencia de este medio por sus características distintivas que constituyen un valor educativo agregado.

Es así como en los últimos meses el uso educativo de Internet ha surgido con bastante fuerza. Existe un particular interés por usar Internet, de manera de hacer más pertinente, activo y moderno el aprender. Observamos una tremenda motivación y expectativas desmedidas con relación al impacto de Internet en el aprender. Habiendo sido pioneros en el uso educativo de Internet en Chile y conociendo sus fortalezas y debilidades en actividades de capacitación y acción pedagógica por más de cinco años en escuelas y liceos de Santiago, el discurso actual sobre las posibles bondades y predicciones optimistas, nos desafía a realizar un análisis riguroso de nuestras ideas y experiencias, pero en un contexto global sobre el uso de Internet para aprender, no sólo en Chile, sino que en varios países de Latinoamérica, Europa y USA. En muchos de estos países, no tener acceso a Internet es visto prácticamente como un pecado educativo y tener Internet es signo de modernidad y éxito. En esta línea, hace algunos meses leíamos en la prensa que nuestro país aumentará el doble la cobertura de establecimientos educacionales con conexión a Internet, de aquí al año 2005. Por ello, el tema de Internet penetrará muy fuertemente el epitelio educativo y en un futuro no muy lejano escucharemos hablar mucho más acerca de Internet y educación, de hecho ya estamos observando juicios e ideas que preocupan, es por eso que planteo el título de este análisis: Aprender con Internet, Mitos y Realidades.

Para comenzar esta discusión quiero referirme a una fotografía que apareció en 1942 en el diario The New York Times y que cita Cuban (1986), se refiere a una innovación pedagógica que se realizó en aquellos tiempos, enseñando Geografía en la cabina de un avión. Esto fue una gran innovación en términos de la enseñanza de la Geografía pero, paradojalmente, la cabina interna del avión fue diseñada con bancos, pizarrón y un globo terráqueo. Todo esto, ilustra una de nuestras ideas, en educación las cosas no cambian completamente, no cambian al ritmo de lo que las personas que planifican esos cambios quieren, sino que muchas veces los cambios tienen que ver con una cuota de estabilidad y otra de cambio, hay cosas que permanecen y cosas que cambian, esa es la realidad de nuestras escuelas y liceos.

 

También me gustaría resaltar la cita de Tomás Alva Edison con la que comienzo este artículo. Edison pronostica en 1922 que las películas que surgían en esos años con tanta fuerza e interés, serían la solución para una educación eficiente. Todos sabemos el desenlace, la predicción no fue realidad. Como veremos más adelante, es la tendencia cuando surge una nueva tecnología y se busca un uso en educación y la aparición de escenarios y predicciones que finalmente quedan en sólo aquello: escenarios posibles, predicciones imposibles.

Es en este contexto que me gustaría plantear algunas interrogantes e invitar a lector a compartir un análisis del estado del arte sobre Internet y el aprender, dando forma a mitos y realidades, ¿Cuál es el plus o valor agregado de Internet en el aprender?, ¿Cuáles son los temas que surgen con más fuerza en la integración de Internet en el currículo escolar?, ¿Qué podemos aprender de todo ello? Los invito a analizar estas preguntas a la luz de las investigaciones recientes.

 

El contexto

Un punto de partida de este análisis es conocer cuál es el contexto educativo donde ocurre está inserción de Internet. Hay un creciente interés por usar Internet como recurso pedagógico, pienso que eso es incuestionable. Hay una motivación y un optimismo importante, pero también ello encierra un peligro. Internet no fue creado para fines educativos, sino para fines militares estratégicos. Esto es, Internet es una tecnología diseñada para otros fines y no para usos educativos. ¿Qué implica esto? Implica que hay que inventarle usos educativos inteligentes a una tecnología que no fue creada con un fin pedagógico, para apoyar el aprender. Ello implica una tarea no trivial, una tarea complejísima para quienes pensamos que la tecnología en educación tiene su raison d´etre en tanto constituye un valor educativo agregado que justifique su uso, en tanto aporta algo distinto, nuevo y de valor, en relación con la tecnología añeja.

Con mayor frecuencia que lo deseado, nos enfrentamos a la pregunta ¿Será este un caso más de una tecnología en busca de una aplicación educativa? En lugar de que, dado una necesidad en el aprender, un problema en el aprender, encontremos un apoyo, un soporte en una tecnología poderosa como es Internet. Por ello, comenzaremos planteando que el uso pertinente de Internet requiere de un previo problema y requerimiento educativo, de una necesidad educativa, de un conflicto en el aprender donde se requiera de aquello que Internet hace muy bien de manera única en relación con otras tecnologías, para que sea un socio en la construcción significativa del aprender.

El otro lado de la moneda es preguntarnos si acaso estamos ante expectativas desmedidas de lo que los profesores y aprendices pueden hacer con Internet, de lo que Internet puede potencialmente hacer para ayudar a profesores y aprendices en sus creaciones y construcciones. En esta mirada, observamos que juicios, opiniones y predicciones no tienen ninguna relación con las posibilidades ciertas y con las realidades. Ahora bien, cuando realizamos este análisis no lo hacemos desde un plano teórico, sino que también a partir de nuestra experiencia con profesores y alumnos de escuelas y liceos. De hecho, la Universidad de Chile fue pionera en Chile en la inserción de Internet en liceos, haciendo las primeras pruebas en 1994. Ello nos da la información y experiencia de terreno que contrastamos con otras experiencias de Latinoamérica, USA y Europa, así como también respalda nuestros juicios e ideas en posiciones teóricas descritas en la literatura reciente. Todo esto nos ayuda a conocer con mayor profundidad y extensión el verdadero nicho de Internet como tecnología de apoyo al aprender.

Un punto importante es que en diversos proyectos de Informática Educativa basados en Internet no se considera, explícita o implícitamente, el hecho que el contexto escolar condiciona culturalmente el uso de herramientas como Internet (Brown, Collins & Duguid, 1989; Cobb, 1994; Brooks & Brooks, 1993; Lave, 1988, 1997; Lave & Wenger, 1990; Follansbee, Hughes, Pisha & Stahal, 1997; Perkins, 1998; Wiske, 1998). Esto es, no sólo se trata de tener la tecnología, capacitar a los profesores, diseñar experiencias pedagógicas, sino que también se trata de insertarlas en un contexto escolar diverso, complejo y culturalmente único. El contexto escolar determina, condiciona y modela el uso (y desuso) de tecnologías como Internet para fines pedagógicos. El contexto escolar condiciona culturalmente los usos de las herramientas. Así, podemos tener buenos equipos de computación, una capacitación de calidad, buenas ideas pedagógicas, pero si el contexto escolar no está en sintonía con el uso de Internet, no sólo no tendremos los resultados esperados, sino que simplemente estos resultados pueden desvirtuar el uso de esta tecnología en el aprender. Así por ejemplo, a pesar que las Escuelas A y B tienen la misma tecnología, misma capacitación de los profesores, mismos materiales de aprendizaje, mismo tipo de experiencias piloto con el uso de Internet y el mismo tiempo dedicado a ello, por el sólo hecho de que la Escuela A está inserta en un contexto histórico, social y culturalmente distinto, como escuela, como profesores, como alumnos, los resultados probablemente serán muy distintos a la Escuela B, ya que el rol que ejerce el contexto, la experiencia situada, en la cognición con tecnología, determina la forma, el tipo y la calidad de uso de una herramienta como Internet para usos pedagógicos.

Preparando este análisis estudiamos diversos trabajos sobre la historia de la televisión, de la radio, el video, los computadores y de las principales tecnologías utilizadas en educación. Un lugar común nos llama la atención. Cada vez que se han insertado tecnologías en educación se emiten exactamente los mismos juicios y predicciones, o sea, siempre que apareció una nueva tecnología para ser aplicada en educación hubo altas expectativas y juicios sin base alguna, siempre se pensó que tal o cual tecnología iba a revolucionar la educación. Como resultado, muchas veces no ha existido ninguna revolución, muchas veces lo que hubo fueron cambios, pero la tecnología añeja siguió existiendo igual y la tecnología nueva coexistió con la tecnología vieja, esto es, cada tecnología no rompe un paradigma o crea uno nuevo en educación, cada tecnología tiene su nicho, su espacio, su historia que cuenta bien, así como historias que no cuenta tan bien.

 

Una mirada a los estudios evaluativos sobre Internet y el aprender

¿Qué nos indican los estudios sobre Internet y el aprender?, ¿Quiénes son los que más utilizan Internet para aprender?, ¿Qué metodologías son las más acordes con el uso de Internet para fines educativos?, ¿Qué usos?, ¿Qué desusos?, ¿Para qué?, ¿Cuánto uso?, ¿Con qué profundidad?, ¿Cuál es rol que ejerce la capacitación de los profesores?, ¿Dónde se utiliza Internet en la escuela?, ¿Qué características tienen las escuelas y los profesores que usan más frecuentemente Internet como apoyo a su tarea profesional?

Todas son interrogantes que permean el uso de Internet en educación. Al respecto, investigaciones evaluativas recientes nos arrojan interesantes datos, cuya tendencia analizamos a continuación.

Diversos estudios indican que el uso de Internet en educación está directamente relacionado con un tema generacional. Son investigaciones realizadas en los Estados Unidos, Canadá y en Europa los últimos años, que utilizan metodologías robustas y serias, de largo aliento, con diseños y análisis estadísticos rigurosos (Becker, 2000, Brecker & Ravitz, 1999; Becker & Riel, 1999; Breuleux, Laferriere & Bracewell 1998, Davis, 1995; Ehrman, 1997; Garner & Guillingham, 1996; Macmillan, Lieux, & Timmons, 1997, Mendels, 1999 a, c, d; Ravitz, Becker, & Wong, 2000, Schacter, Gregory, Chung, & Dorr, 1998; Schofield, Davidson, Stocks & Futoran, 1997). Asimismo, existen numerosos planteamientos teóricos descritos en la literatura, que analizan y evalúan los usos pegagógicos de Internet y que también son utilizados para reforzar, contradecir o explicar ideas aquí planteadas (Adnames & Ronning, 1998; Harasim, Hiltz, Teles, & Turoff, 1995; Kessler, Rosenblad, & Shepard, 1999; Means, 2000; Owston, 1997; Ruopp, Gal, Drayton & Pfister, 1993; Sánchez, 1999 a, 1999b, 2000; Soloway, Norris, Blumenfeld, Fishman, Krajcik & Marx, 2000; Soloway & Wallace, 1997; Trentin, 1996; Windschitl, 1998).

 

Lo que revelan o reafirman estos estudios es que existe una estrecha relación entre uso de Internet y una generación de profesores que nacieron, se desarrollaron y viven en un contexto de nuevas tecnologías y nuevos medios, en un contexto multimedial y digital. Esto es una realidad cada vez más potente. Profesores más jóvenes usan más Internet y están dispuestos a realizar más actividades y con mayor diversidad de aplicaciones con Internet, y esto no es por el sólo hecho de ser jóvenes per se. Son profesores que nacieron con el computador y su contexto, y les es más familiar el computador que a profesores que nacieron en un contexto precomputacional y que hoy tienen 40, 50, 60 años. Los profesores menores de 30 años son los que más usan Internet, tanto para su tarea profesional, con los aprendices en su aprender, como para una diversidad de propósitos educativos.

Las metodologías más efectivas de trabajo con Internet son las metodologías constructivistas. Se han realizado una serie de testeos para determinar los tipos de metodologías que más identifican al profesor y su uso e interacción con Internet. Los profesores que más se identifican con metodologías activas, flexibles y centradas en el aprendiz son los que más usan Internet. Estas metodologías corrientemente agrupadas bajo el alero de metodologías constructivistas, basan su accionar en centrar la acción y construcción en el aprendiz. Esto es, el aprender es individual y colectivo, activamente construído y reconstruído, interna y socialmente por el aprendiz. Por el contrario, los profesores que usan metodologías más directivas, lectivas y expositivas tienden a utilizar bastante menos Internet y a no considerarlo importante como herramienta pedagógica. Estas metodologías se enmarcan en el conductismo, donde el centro es el profesor y su transmisión/traspaso de conocimientos es a las cabezas pasivas de los aprendices. El profesor es un proveedor de estímulos (información, conocimiento, contenido) para generar respuestas conductuales permanentes y observables, "aprendizajes". Sus metodologías puede que sean muy efectivas para "trasvasije de contenidos a las cabezas de los alumnos", pero los estudios indican que para usar adecuadamente Internet se requiere de una flexibilidad curricular, metodológica y estratégica que es menos propicio en un escenario conductista rígido, donde la acción está en el profesor y la pasividad/receptividad en el alumno (Becker & Riel, 1999; Bonk & Reynolds, 1997; Bonk & Cunningham, 1998, Brooks & Brooks, 1993; Ravitz, Becker & Wong, 2000, Sánchez, 2000; Schacter, Gregory, Chung & Dorr, 1998; Soloway, Norris, Blumenfeld, Fishman, Krajcik & Marx, 2000; Soloway & Wallace, 1997; Sylwester, 1995; Wiske, 1998).

Los profesores usan Internet para buscar información, más que para comunicarse entre ellos. Los estudios indican que los profesores usan Internet con mayor frecuencia para buscar información con la finalidad de preparar sus clases, que para otros fines pedagógicos. Ello es un punto inicial y parece muy bien. Pero lo usan escasamente para comunicarse con otros profesores e intercambiar experiencias y recursos. Asimismo, es muy escaso su uso para construir y publicar información en Web, es decir, usan Internet para preparar sus clases, pero en la acción pedagógica del aula, donde ocurre el aprender que facilita el profesor, durante la clase, para ponerlo a disposición de y para los aprendices, no lo utilizan.

Asimismo, se observa una tendencia a tener acceso a Internet en la sala de clases (uno a cinco computadores) y no en laboratorios de computación. Esto se correlaciona positivamente con un mayor uso por parte de los alumnos y del profesor, y una mayor inserción de Internet en el curriculum. Es claro que a mayor ubicuidad de Internet, mayor será su uso. Así por ejemplo, en una clase de arte sobre el impresionismo, ante consultas de los aprendices, el profesor puede recurrir directamente a un museo virtual para que los alumnos naveguen, busquen información, aprecien pinturas, etc. Internet ubicuo motiva y ayuda a su integración en el currículum. También hay una fuerte tendencia a tener una conexión directa en la sala de clases, en lugar de una conexión vía módem, es decir, se observa un énfasis en la no-dependencia de la inestabilidad que pueda otorgar un módem.

La mayoría de los profesores usan ocasionalmente Internet para apoyar el aprendizaje de sus alumnos. Esa es la realidad. Una cosa es tener la tecnología y otra cosa es usarla pedagógicamente. Estos resultados, que no son nuestros, son internacionales, lo que hacen es comprobar lo que hemos observado en nuestra realidad. Un tema son las expectativas y predicciones sobre el impacto de Internet en educación y otro tema son los resultados. Aún hay mucho camino por recorrer, pero la realidad, hoy, es que su uso en escuelas y liceos es aún precario, a pesar de que la mayoría de estos establecimientos tiene una conexión a Internet. Para muchos autores Internet no revolucionará la educación como predicen algunos, muy probablemente varios profesores lo usarán, otros no tanto, pero Internet en educación no tendría un mayor impacto que el que tuvo la radio, la televisión y el computador en la sala de clases. No hay una razón de peso que nos indique que Internet transformará la educación, podrá mejorar y ampliar el acceso a fuentes de información. Podrá implicar una mayor comunicación virtual entre aprendices, entre profesores, entre profesores y aprendices, podrá permitirnos poner nuestra aula y nuestro establecimiento en el globo, así como podremos tener el globo en el aula, podremos comprar libros, CDs y otros, hacer transacciones comerciales, manejar virtualmente nuestras cuentas bancarias, hacer reserva y compra de pasajes aéreos, reservar un hotel, un restaurant, etc., pero en educación las tecnologías no tienden a transformar el hacer del profesor y el hacer del colegio o universidad, son herramientas que expanden, que potencian, que complementan, que gatillan cambios más bien evolutivos que revolucionarios. Es la tendencia recurrente del matrimonio escuela-tecnología a lo largo de la historia de la educación.

Search y no research, es decir, los aprendices usan Internet para buscar información, muchas veces sin un objetivo claro, sin un rumbo preciso, pero no para investigar con esta herramienta. Hay muchas respuestas al por qué de ello. Una de ellas es que para investigar se requieren habilidades previas que no son materia de Internet, no tienen que ver con la tecnología. Hay mucha gente que piensa que para buscar información basta sentarse frente a un computador conectado a Internet y "hacer clics". Lo que sabemos es que se requieren habilidades previas antes de trabajar con Internet y que no las entrega Internet, las facilita el profesor, las construye el aprendiz, son habilidades relacionadas con:

Internet puede ayudar a ampliar y mejorar estos procesos, pero no lo va a hacer por los alumnos y una persona que no tiene esas habilidades utiliza Internet como un juguete, como un medio de entretención, como una radio, como un televisor y no como un medio productivo y constructivo. Esto es, se utiliza el nuevo medio como el medio añejo, sin aprovechar el valor agregado del nuevo medio.

Usar un browser no es lo mismo que navegar productivamente en Internet, navegar por navegar no es lo mismo que navegar con productividad. Navegar es desplazarse por la información de forma hipermedial, no secuencialmente, de un nodo o contenedor de información medial a otro, lo cual puede tener implicancias cognitivas interesantes, pero no implica aprender per se, así como también hacer zapping en el televisor no implica aprender.

Los profesores que tienen Internet en sus casas realizan más actividades y con mayor diversidad con esta herramienta en la sala de clases. Se realizó un análisis de la relación entre aquellos profesores que más utilizaban Internet en la sala de clases y el lugar de acceso más frecuente. El resultado es que los profesores que usan más frecuentemente Internet como recurso pedagógico poseen conexión en sus casas y se observó una estrecha relación entre ambos factores. Es más, tener acceso a Internet en sus casas es mejor predictor de uso que tenerlo en la sala de profesores, en un laboratorio u otro lugar en el colegio.

Los profesores de matemáticas son los que menos usan Internet, esto ha sido comprobado en estudios en Europa y USA. Tendemos a pensar que por ser matemática los profesores utilizarán más Internet, pero los estudios indican otra cosa. Profesores de educación física, preescolar, geografía y castellano son los que más usan Internet. Ahora bien ¿por qué se produce esto? Las conclusiones señalan que porque no ven la utilidad directa en la enseñanza de la matemática, no le han sacado provecho a este nuevo medio que no fue inventado para aprender las matemáticas, no se ha aprovechado el valor agregado de Internet en bien del aprender matemática. Es muy probable que esta tendencia cambie en el tiempo, pero esta es la realidad hoy.

Profesores con características de líder usan más Internet en su trabajo, son los profesores que motivan a los demás, que son más inquietos en su hacer y aprender. Esto lo hemos observado en las escuelas y liceos en nuestro país. En aquellos establecimientos donde hay profesores líderes involucrados en el uso de Internet, hay un mayor uso pedagógico. Los profesores que tienen más punch, de más llegada a sus pares, son los que más usan Internet. Ahora, el desafío es trabajar más activamente con esos profesores para ampliar la cobertura de uso de Internet en las escuelas y liceos.

A pesar que los profesores consideran que Internet es una tecnología muy útil su aplicación está aún en la superficie de las potencialidades de esta tecnología. A pesar que están seguros que Internet es una buena herramienta, que puede servir para sus alumnos y para ellos mismos, las capacidades de Internet que son usadas corresponden a las mínimas, las más simples y, más importante aún, son aquellas que pueden ser realizadas por otros medios más comunes, más baratos y más portables. Si nos centramos en utilizar aquellas características que también tiene el medio añejo, estamos mal utilizando la nueva tecnología, estamos haciendo más de lo mismo con la nueva tecnología, con lo que no se aprovecha su valor agregado, ni se perfila como un medio necesario para su integración curricular, teniéndose como resultado una subutilización.

Las escuelas, sus profesores y alumnos no aumentan significativamente el uso de Internet si la conexión se concentra exclusivamente en los laboratorios. En aquellas escuelas donde hay Internet sólo a través de un laboratorio hay significativamente (en términos estadísticos) menos uso de Internet. Para que se dé una gran expansión del uso de Internet necesitamos Internet en las salas de clases, las pocas experiencias en nuestro país así lo reflejan, corroborando la experiencia internacional. Internet tiene que estar asequible donde se requiera pedagógica y curricularmente y no donde haya que pedir la llave del laboratorio, reservar horarios, esperar en listas, etc. La ubicuidad del medio favorece su uso.

La capacitación prolongada y sistemática de los profesores de cómo utilizar Internet para fines pedagógicos, cómo integrarlo al currículum, produce mayor uso de Internet. Esto parece muy obvio, pero no es tan obvio, porque se habla de capacitación sistemática permanente, no de un cursillo de dos o tres meses. Para usar bien Internet se piensa en dos años de capacitación, exclusivamente de Internet, sus usos educativos y su integración curricular. Los profesores necesitan una capacitación sistemática en usos pedagógicos de Internet, pero no sólo una capacitación global y genérica, sino que una capacitación en el contexto de su hacer, de su especialidad y cómo integrar Internet a su hacer específico y al aprender de los aprendices.

Internet es usado ocasionalmente por los profesores, pero ellos sienten que es esencial para su labor, tienen muy claro que no lo utilizarán frecuentemente con los aprendices, pero opinan que tiene que estar ahí, ubicuamente, donde se requiera, porque cuando se requiere, se utiliza para cosas muy inteligentes y profundas. Tal vez, el lema del uso de Internet sea menos es más, menos experiencias, pero más profundas, más integradas al currículo, con construcción de aprendizajes más significativos.

El uso de Internet para fines de educación a distancia es aún muy limitado, con resultados contradictorios y muy iniciales (Bordia, 1997; Feenberg, 1999; Follansbee, Hughes, Pisha, & Stahal, 1997; Johnson, Aragon, Shaik & Palma-Rivas, 1999; Koeppel, 1999; Linn, 1996; Mendels, 1999b; Phipps & Merisotis, 1999; Phoha, 1999; Russel, 1999; Silva & Sorrel, 1999; Threlkeld & Brzoska, 1994; Watson, 2000). Escuchamos hablar frecuentemente de aulas virtuales, universidades virtuales, aprendizaje virtual, etc., pero la realidad de esto, y hay estudios concretos, es que aún son muy pocos los profesores que se capacitan a distancia con Internet. Existe una gran interrogante acerca de su efectividad en relación con los medios tradicionales de educación a distancia. Varios estudios muestran ninguna diferencia significativa con otros métodos y las metodologías de evaluación del impacto y la efectividad de la educación a distancia basada en Internet han sido bastante discutidas y controvertidas.

Asimismo, las experiencias ejemplares en el uso de Internet, esto es, con resultados significativos son aquellas que utilizan una metodología tal que implica un soporte permanente de varios tutores, para una audiencia relativamente pequeña de alumnos y con una tecnología robusta que haga que el aprendiz centre su atención en la tarea y no en la tecnología. Aprendizaje visible, tecnología invisible. Al respecto, una conclusión inicial de estos estudios es que una educación a distancia de calidad utilizando Internet como soporte requiere del control de ciertas variables no siempre ponderadas por aquellos que ven la educación a distancia con Internet como la solución a capacitaciones masivas, tales como la calidad y robustez de la tecnología, tipo de alumno, madurez y autoresponsabilidad, número de alumnos, número de tutores por alumno, diversidad de recursos disponibles, acceso a bibliotecas digitales, entre otros. Varios estudios indican que estas metodologías a distancia cumplen bien su propósito para cursos de capacitación, no ocurre lo mismo para programas sistemáticos, carreras de pregrado, diplomas, magister y doctorado, en los cuales se requiere de una combinación de actividades presenciales y virtuales. Asimismo, los estudios indican que existe una cantidad de aspectos logísticos, de know how, que aún no están maduros, tanto con la tecnología como con las metodologías, existiendo varias experiencias que han sido muy frustrantes, así, lo que vemos no siempre es lo que obtenemos.

Quizás un aspecto que ilustra lo anterior, son los sistemas para implementar programas a distancia a través de Internet. Existen varios sistemas como WebCT, blackboard, learningnotes y otros, pero la literatura al respecto no es definitiva y recomendable, con aciertos y desaciertos, con rigideces tecnológicas, que hace que el dominio, la metodología y el contenido tenga que adaptarse a la tecnología y no todo lo contrario. Aún muchos programas a distancia con Internet se adaptan a la herramienta y muy pocas instituciones y universidades han desarrollado sus propios sistemas que se adapten a sus necesidades y requerimientos.

Otro tema no menor es el modelo pedagógico que subyace a los sistemas a distancia a través de Internet. La mayoría adopta el paradigma de enseñanza más directamente modelable con tecnología, esto es, el paradigma conductista. Es más difícil encontrar experiencias con modelos o paradigmas más activos, ya que éstos requieren de un diseño tecnológico más complejo y acabado, no siempre entregado por las soluciones tecnológicas convencionales. Diversos autores manifiestan que el real aporte de Internet en la educación a distancia podría estar en el soporte de metodologías más activas, más centradas en el aprendiz, con mayor uso de recursos distribuidos, sincrónico y asincrónico. De esta forma, una vez más podríamos señalar que usar Internet en educación a distancia, tiene que implicar sacar provecho a su valor agregado y no hacer lo que saben hacer muy bien las metodologías tradicionales de educación a distancia basadas en texto, radio y televisión, de lo contrario tendremos una nueva tecnología para hacer más de lo mismo, una nueva tecnología subutilizada.

La educación a distancia a través de Internet necesita probar su tecnología, sus métodos y sus resultados antes de iniciar procesos masivos de capacitación de profesores a través de Internet. Quienes trabajan en capacitación cara a cara saben lo complejo que implica capacitar a profesores aún en contextos in situ, para obtener resultados que impliquen el uso de la tecnología por el profesor y con sus aprendices. Cambiar la interfaz de la capacitación puede ser un gran desafío, pero también implica riesgos innecesarios en su efectividad, calidad y transferencia.

Finalmente, la mayoría de la literatura sobre Internet en educación es muy optimista y utópica. Un grupo significativo de trabajos de reflexión sobre usos educativos de Internet señala que esto será una maravilla, que va a revolucionar los procesos educativos y sabemos eso que no es así. Si nos volcamos a un análisis histórico del uso de las máquinas en educación sabemos que muy probablemente no será así. La tecnología no genera revoluciones en educación, apoya, asiste, complementa y puede ser una semilla para cambios evolutivos, pero no revolucionarios.

 

Mitos

En la actualidad existen una serie de mitos en relación con el uso de Internet para fines educativos y su efecto en el aprender. Discutiremos veinte mitos que podemos identificar en una diversidad de trabajos y en el discurso de diversos especialistas.

Mito 1. Navegar es aprender. Los aprendices cuando navegan en el Web están aprendiendo. Es una forma distinta de aprender. Los estudios que existen al respecto son claros, navegar no genera aprender. Es lo mismo que si pensaramos que leer, sin necesariamente comprender, es aprender. Navegar no implica un directo aprender, ninguna investigación apoya esa idea.

Mito 2. La interactividad en Internet genera aprender. Por sólo el hecho de tener un medio que puede ser entretenido por su look and feel agradable, eso no genera aprendizaje, la tecnología per se no genera nada. La interactividad está referida a las personas y no a la máquina. La mayoría de las páginas y sitios web poseen una interactividad muy pobre. Cliquear el mouse, flechas hacia delante y atrás o el backspace no es interactividad. Internet puede ser potencialmente interactivo, pero lo significativo son las posibilidades cognitivas que genera y que dan lugar a la interactividad.

Mito 3. Buscar información en Internet es muy fácil. Existe un eslogan en Internet que dice "cuando quiera, donde quiera, como quiera", esto es, es muy fácil encontrar y acceder a lo que quiera y cuando quiera. Pero eso no es así. Cuando se le da una tarea a un aprendiz que implica buscar información, puede que se pierda, puede que nunca encuentre la información que está buscando, ya que como hemos dicho, buscar información implica poseer habilidades anteriores al uso de Internet. Buscar cualquier información puede ser relativamente fácil, pero buscar información significativa, importante, de valor agregado, no lo es, por el contrario, es más complejo y requiere de habilidades de alto orden.

Mito 4. Una escuela con Internet es una escuela moderna. ¡Estar conectado implica modernidad y globalización, por osmosis! Estar conectado significa per se ser moderno, a pesar que uno puede estar conectado, pero con una subutilización, sólo para navegar, o bien para fines distintos a los curriculares. La escuela no es más moderna porque posee computadores conectados a Internet. Lo es porque sus metodologías, sus contenidos, su proyecto educativo, su misión y visión se adaptan e insertan flexiblemente en el mundo y sociedad donde viven sus aprendices. Es indudable que las herramientas ayudan, aumentan y extienden las potencialidades humanas, pero no son la causa de ser más o menos moderno. Internet no implica modernidad por default, así como también hace veinte años tener computadores en el colegio no era sinónimo de progreso.

Mito 5. Comunicarse en línea (online) implica una mejor comunicación humana. Diversos optimistas desmedidos señalan que con Internet se va a mejorar la comunicación humana. Internet provee de una serie de recursos y servicios que soportan distintos tipos de comunicación humana, como el correo electrónico, chat, listas, grupos de noticias, etc., pero ello no implica que por el sólo hecho de tener disponible estos servicios la comunicación, y más criticamente, la comunicación humana se verá favorecida. No hay discusión en relación con que la mejor comunicación humana es la comunicación cara a cara, tete a tete. Las investigaciones existentes no apoyan este mito. Con Internet se pueden facilitar cosas, surge la comunicación virtual en un amplio espectro, pero ningún educador puede pensar que se va a mejorar la comunicación humana con Internet. Los chat mejoran el desarrollo de habilidades de comunicación, eso dicen una serie de trabajos. Los alumnos que chatean permanentemente no logran aprendizajes y no mejoran sus destrezas de comunicación, por el contrario, muchas veces la empeoran porque empiezan a usar lenguaje no aceptado en el contexto educativo.

Mito 6. La hipermedialidad, la no-linealidad de Internet mejora el aprender, favorece el aprendizaje. Esta idea es anterior a Internet, se inicia con los multimedios. Cuando un aprendiz navega por Internet, lo hace de manera no secuencial, no lineal. La navegación implica dar saltos digitales desde un nodo o contenedor de información medial sin seguir una secuencia como lo hace cuando lee un libro. Diversos trabajos señalan que navegar no secuencialmente no implica aprender y mucho menos no implica aprender mejor. Implica una nueva forma de acceder o navegar a través de la información.

Mito 7. Un sitio Web educativo puede ser aplicado a muchas realidades. El sitio Web es como cualquier material educativo, funciona en ciertas realidades o contextos y en otras requiere de ajustes y adaptaciones. Un sitio Web puede que sea pedagógicamente muy útil en un cierto contexto educativo y no en otro. Por lo tanto, debe existir una diversidad de sitios Web para un mismo propósito educativo, ya que hay una diversidad cultural de modelos mentales, formas, estilos de aprendizaje y curriculares.

Mito 8. Cualquier contenido educativo puede ser trabajado en Internet. La realidad ciertamente es otra. ¿Por qué los profesores de matemáticas no trabajan con Internet? Porque no es trivial aprender matemáticas con Internet como puede ser más trivial, por ejemplo, trabajar temas de historia en Internet. Probablemente hay un tema metodológico al utilizar Internet en matemática. No cualquier contenido puede ser trabajado con Internet. Ciertos contenidos pueden ser utilizados para sacar mayor provecho educativo del valor agregado de Internet, otros no necesitan de una tecnología digital para lograr un entendimiento. Como cualquier tecnología, Internet tiene historias que cuenta bien e historias que no cuenta tan bien.

Mito 9. Internet transformará la educación tradicional a una educación a distancia, interactiva e interconectada. Esto aparece en diversos trabajos muy relevantes en educación a distancia. ¿Qué implica esto?, que para varios autores mucho de lo que hoy se realiza en la escuela se realizará en un futuro cercano a través de una modalidad a distancia. Esto no tiene mucho respaldo en la investigación realizada en el tema. Tal vez se dictarán unidades a distancia en un currículum, incluso una asignatura, pero no todas las asignaturas durante todo el año. Es una nueva metodología, pero no "la" metodología, sino que una más dentro de un abanico de herramientas para aprender. Si revisamos la historia vemos que las tecnologías han hecho aportes pero no más aportes de lo que pueden hacer. No son panaceas ni generadoras de cambios revolucionarios. La televisión, la radio y las películas no cambiaron el paradigma educativo, entonces, ¿Por qué pensar que Internet lo va a cambiar?

Mito 10. Internet genera aprender, le hace cosas a la gente. Es como el bacilo de koch y la tuberculosis; si hay bacilo de Koch hay tuberculosis, si no está presente no hay tuberculosis. Entonces, si hay Internet se aprende. Las investigaciones indican que Internet no genera aprender, sino que son las metodologías con el uso de herramientas como Internet en contextos específicos las que ayudan y favorecen el aprender.

Mito 11. El profesor puede planificar actividades de clases en Internet, y es lo que indican las investigaciones, los profesores sólo están usando Internet para buscar información, pero todo lo que tenga que ver con actividades pedagógicas con Internet son tareas que las realizan muy pocos profesores; aquellos más constructivistas, que son más jóvenes, líderes, etc., es decir esto también es un mito aún.

Mito 12. Internet apoya el desarrollo de proyectos, con Internet se pueden hacer buenos proyectos, realistas, integrados y globales. Sabemos que es posible pero también observamos que la gran mayoría se inician con mucha motivación y no se completan porque son mucho mayores las expectativas emocionales que las cognitivas.

Mito 13. Internet es una buena herramienta de investigación. Internet es una muy buena herramienta para un buen investigador. La investigación la hace el investigador, no la tecnología. Internet es una buena herramienta para apoyar las etapas de una investigación, pero no es una herramienta que nos permitirá investigar sin poseer previamente las habilidades de investigación.

Mito 14. Internet favorece el aprendizaje interdisciplinario, nosotros sabemos que esto es académicamente correcto, pero de los proyectos que se realizan con Internet muy pocos son interdisciplinarios, generalmente participan uno o dos profesores, y nos preguntamos, ¿Por qué razón la interdisciplinariedad no es común entre los profesores?, Porque el hacer del profesor no incluye el trabajo en equipo y pensar que la tecnología va a cambiar una conducta humana per se es irreal.

Mito 15. Con Internet los niños pueden diseñar sus propios materiales en situaciones de aprendizaje. Potencialmente es así, pero en muchos casos no lo realizan porque los profesores no lo saben hacer o no lo estimulan. Internet provee de una serie de posibilidades para construir materiales, pero hay que diseñar las actividades que permitan lograr esto.

Mito 16. Internet favorece la educación a distancia, ya analizamos esto anteriormente, no está claro que Internet sea mejor que otras herramientas, pero plantea diversos dilemas. ¿Qué profesor está preparado para tutelar 300 ó 400 alumnos, contestando cientos de mensajes diarios, teniendo chats diariamente? Indudablemente se requiere de una metodología distinta con profesores y tutores, con interacción permanente. Todo nuevo medio requiere de una metodología que aproveche su valor agregado y que generalmente es un metodología distinta que se ajuste a ese medio. La educación a distancia a través de Internet no sólo requiere de más experiencias de más largo aliento, con intervenciones reales y virtuales, sino que también de investigación cuali-cuantitativa y, por cierto, de nuevas metodologías que vayan más allá de envasar clases expositivas en medios digitales, esto es, construir metodologías que impliquen nuevas formas de aprender con nuevos medios como Internet.

Mito 17. Internet crea las condiciones para un aprendizaje distinto, global. También es un mito, lo que es una realidad es que cuando los niños trabajan con Internet tienen contacto, interacción e intercambio con niños de otras zonas, regiones, países, culturas y eso es una muestra de globalización, pero de ahí a que eso sea aprendizaje hay mucha distancia. El aprendizaje global es más una metáfora que una realidad, aún.

Mito 18. Internet favorece un aprendizaje contextualizado y situado, es lo ideal, pero aún no es más que una conceptualización. Si pensamos que un mismo sitio Web puede ser trabajado en diferentes realidades, estamos pensando entonces en homogeneización y la idea es lo contrario. Un sitio Web es un espacio virtual de interacción, de trabajo, por lo que este espacio debe implicar contextualización y adaptación a realidades educativas distintas.

Mito 19. Internet permite crear comunidades de aprendizaje. Las comunidades de aprendizaje son posibles si existen las conductas previas. Lo que ha ocurrido en algunos proyectos es que se han creado listas para interacción virtual, pero con un bajo valor agregado en el uso de esa tecnología. Lo mismo ocurre con los foros virtuales, los profesores no están acostumbrados a usar foros virtuales, ya que estos demandan conductas y habilidades no habituales en el rol cotidiano del profesor. Si Ud. siempre entra por la puerta del frente de su casa y de un día para otro le dicen "no, ahora debe entrar por la puerta trasera", Ud. entrará una o dos veces por la puerta trasera, pero después volverá a ingresar por el frente de la casa. Los modelos mentales de las personas no se cambian de un día a otro por la presencia de un nuevo medio, se cambian cuando las personas se apropian de este nuevo medio y eso implica formación, cultura, idiosincracia, etc. Las conductas humanas no son cambiadas radicalmente por la presencia de la tecnología, hay mucho más que eso, una contextualización, modelos mentales, culturales, entre otros.

Mito 20. Internet favorece el aprendizaje distribuido. También es un mito, hay actividades distribuidas con el apoyo de Internet, online, sincrónicas y asincrónicas, actividades de colaboración, pero ello no significa aprendizaje. La tecnología de Internet permite potencialmente generar actividades colaborativas virtuales, el tema es crear metodologías de trabajo con tecnología que implementen esta idea para fines de aprendizaje.

 

Realidades

Es así como además de mitos podemos describir algunas realidades en el uso de Internet para fines de aprendizaje, a partir de un análisis de la literatura y de la experiencia en el trabajo con Internet en escuelas y liceos. He aquí algunas:

Temas para la discusión

A la luz de los mitos y realidades surgen diversos temas para el análisis y discusión, algunos de los cuales son:

 

El Plus de Internet

El valor agregado de Internet está en el diseño de formas creativas para asistir la comunicación, la investigación, etc. Pero el valor no está en Internet mismo, está en las metodologías que se usen, en las formas creativas (metodologías, estrategias, etc.) para asistir la creatividad, la comunicación, la investigación, la interacción, la resolución de problemas, el desarrollo de proyectos, la creación y la construcción.

Asimismo, también Internet es muy importante para experimentar la globalización, poner el globo en el aula y el aula en el globo, poder tener acceso a cosas y recursos que están fuera del espacio físico de trabajo y a su vez poder publicar información propia y ponerla a disposición de otras personas. Todos estos temas constituyen un plus, un valor agregado, que no las tienen otras tecnologías, pero el tema es cómo las usamos.

Finalmente, la capacidad para crear nuevas formas de interacción y de aprendizaje colaborativo, pero primero hay que desarrollar las destrezas y habilidades cognitivas necesarias y después utilizar la tecnología.

 

Ideas Finales

El ser humano crea tecnología con un fin, pero luego nos percatamos que la máquina empieza a tener ideas propias. Las máquinas son capaces de cambiar nuestras costumbres y nuestras formas de pensar. En educación esto puede ser más lento, no tendemos a pensar que las máquinas nos obligan a cambiar, pero hemos visto estos últimos treinta años cómo la tecnología ha cambiado y transformado nuestras costumbres y eso debemos tenerlo presente.

El quid del asunto para usar pertinentemente Internet en educación es definir métodos innovadores y estrategias para diseñar, planificar y conducir acciones en red, donde la innovación no sea solamente incluir Internet, sino que la revisión de procesos de aprendizaje o la creación de nuevos métodos basados en Internet.

Internet no fue diseñada para la educación, por lo que hay que inventarle usos creativos, sacando partido de su valor agregado. Aún reconociendo sus potencialidades, la idea es que complemente las tecnologías existentes y no que las reemplace. Así, una nueva tecnología es mejor utilizada no en términos de lograr la forma de otros medios, sino que cuando se tiene claro su valor agregado en comparación con otras tecnologías y usándola apropiadamente.

Aprender a usar la potencialidad de Internet no es trivial, aquellos que no aprendan estas habilidades están condenados a ver Internet como un bonito juguete o un atractivo programa de entretención, pero si es para ello, no la utilicemos con fines educativos.

Hay que entender a Internet como lo que es, un recurso muy poderoso para acceder a información distribuida y comunicación interpersonal y para producir y publicar información, eso es lo que permite Internet, no más que eso y sobre aquello tenemos que diseñar y construir las acciones pedagógicas que podemos hacer con Internet. Así, la posibilidad de que Internet sea un recurso educativo efectivo depende de la adopción del enfoque más conveniente para la aplicación de Internet, en orden a producir un valor educativo agregado.

Cada vez que aparece una nueva tecnología aparecen estudios que indican que es mejor que la tecnología tradicional, también surgen predicciones sobre eventuales cambios extraordinarios en el aprendizaje y en las metodologías. Es la ola inicial de entusiasmo por cada nueva tecnología. Pero lo cierto es que en la inserción de tecnologías en educación existe una paradoja de estabilidad y cambio, usar un avión para estudiar geografía pero con una pizarra y bancos tradicionales, eso es representativo de lo que ha ocurrido en la escuela con la incorporación de las máquinas.

Asimismo, siempre que se ha introducido una nueva tecnología en educación la preocupación es la tecnología, pero, ¿y el contexto escolar? Los estudios indican que las mayores aplicaciones educativas en las escuelas, con tecnología, no han logrado superar el 15% del tiempo escolar en básica y el 10% en media.

El aprendizaje no ha sido más efectivo con la introducción de la radio, ni con la televisión, ni con los computadores, no sabemos qué ocurrirá con Internet, eso no quiere decir que no han sido efectivas, sino que no han sido más efectivas que otras tecnologías. Lo importante es aprender de la lección del uso de otras tecnologías como la radio, la televisión, las películas y los computadores en educación y no volver a repetirla.

Finalmente, quisiera traer a la discusión una opinión de Seymour Papert, considerado uno de los padres de la Informática Educativa. Acerca del futuro de la escuela, Papert señaló en 1984:

"No habrá escuelas en el futuro, yo pienso que el computador volará la escuela, esto es, la escuela definida como algo donde hay clases, profesores aplicando exámenes, personas estructuradas por edad siguiendo un currículum, etc. Todo el sistema está basado en un set de conceptos estructurales que son incompatibles con la presencia del computador, pero esto ocurrirá sólo en comunidades de niños que tengan acceso a computadores en una escala suficiente".

 

Dieciseis años después seguimos teniendo escuelas, ha aumentado el número de computadores en las escuelas, pero siguen existiendo los bancos, el pizarrón y muy probablemente van a seguir existiendo. La estabilidad de la escuela hace que muchas cosas que se mantengan estables y otras cambien. La computación, la tecnología e Internet no van a modificar los paradigmas de la educación, muy probablemente extenderán, ampliarán y profundizarán experiencias. Todo depende del antiguo dilema, la tecnología como una clara solución a un problema educativo o la tecnología como una solución esperando por un problema educativo.

 

Referencias