La universidad y la empresa ante las nuevas tecnologías de educación a distancia


José Silvio
IESALC - UNESCO
(Instituto de Educación Superior de la UNESCO para América Latina y el Caribe)
Venezuela
jsilvio@cantv.net - jsilvio@unesco.org.ve
Marie Lapierre
IESALC - UNESCO
(Instituto de Educación Superior de la UNESCO para América Latina y el Caribe)
Venezuela
mlapierre@unesco.org.ve

Resumen

Este trabajo forma parte de una investigación más amplia que conducen los autores sobre el tema. Su objetivo principal es discutir y mostrar cómo las nuevas tecnologías digitales de información y comunicación pueden jugar el doble papel de potenciar el aprenidzaje permanente en las empresas y otras organizaciones de trabajo y favorecer la cooperación entre universidades y empresas en la difícil tarea de garantizar una educación permanente, de por vida y sin fronteras a las personas incorporadas al mercado de trabajo. Después de presentar las convergencias y divergencias observadas en el desarrollo de la educación permanente por parte de universidades y empresas, se describen algunas experiencias en Europa y América del Norte, con el objeto de complementar los trabajos a presentar en el Simposio sobre "Capacitación virtual entre universidades y empresas", orientados principalmente hacia América Latina y el Caribe. Finalmente, el trabajo concluye con algunas consideraciones para lograr una mayor convergencia y cooperación entre universidades y empresas, en el desarrollo de la educación permanente a través de las tecnologías digitales a distancia. Se sugiere la conveniencia de incorporar también al gobierno a esas tareas con el objeto de lograr mayor calidad y pertinencia de los programas mediante una triple alianza universidad-industria-gobierno.
 

1 Convergencias y divergencias entre universidades y empresas

La universidad y la empresa siempre han sido mundos muy diferentes, con poca vinculación entre sí y a veces irreconcicliables en sus fines, organización, funcionamiento y métodos de trabajo. Esta separación es un caso particular de una más profunda entre dos instituciones esenciales de la sociedad, de las cuales la universidad y la empresas son sus organizaciones más representativas: la educación y el trabajo. Este distanciamiento ha sido objeto de innumerables investigaciones, libros, políticas de desarrollo, reflexiones y acciones de diversa índole, orientados a lograr un mayor acercamiento y vinculación entre ellas. La separación es también expresión de una paradoja fundamental. Se supone que se educa para que la gente viva en sociedad y uno de los aspectos de esa vida es el trabajo en empresas y otras organizaciones. Sin embargo, en las aulas nunca se han reproducido las condiciones laborales y en la empresa la educación se ha considerado parte de una etapa en la vida de los trabajadores que termina cuando empiezan a trabajar.

El advenimiento de la sociedad de la información como preludio de una sociedad más sofisticada llamada "sociedad del conocimiento"., ha abierto nuevas posibilidades, replanteado viejos requerimientos y planteado en un nuevo contexto y con un nuevo paradigma de pensamiento, sentimiento y acción humana. Más recientemente que en la época monástica, los académicos han expresado sus preocupaciones, requerimientos, necesidades y aspiraciones especialmente en la última decada de los años 90, con respecto al futuro de la educación superior (Silvio, 2000). Gran parte de esos requerimientos fueron expresados por académicos y estudiantes en diversas conferencias sobre educación superior, preparatorias de una conferencia mundial, integradora de todas ellas, realizada en París en 1998. En esa misma conferencia, se manifestaron requerimientos en cuanto a la vinculación entre la educación superior y el mundo del trabajo, que encontraron su expresión más concreta en la Declaración Mundial sobre la Educación Superior (1998) y en un Debate Temático sobre "Las exigencias del mundo del trabajo" (UNESCO, 1998a). En el Debate Temático sobre "Exigencias del Mundo del Trabajo", se plantearon de manera más precisa los términos deseables de una ccoperación entre la educación superior y el mundo del trabajo (UNESCO, 1998a). Se concluyó en ese debate que "…la educación superior está siendo desafiada en este contexto por la necesidad de considerar sus objetivos fundamentales, por ejemplo, establecer un balance entre la búsqueda del conocimiento per se y prestar un servicio directo a la sociedad, entre el desarrollo de destrezas genéricas y proveer conocimiento específico, entre responder a demandas directamente expresadas por el sistema de empleo o modelar proactivamente el mundo del trabajo" (1998a).

Se han señalado diversos medios de cooperación y comunicación entre las instituciones de educación superior y las empresas y otras organizaciones laborables (UNESCO, 1998a). Se ha estimado necesario combinar el aprendizaje con otras estrategias de formación en el proceso de trabajo. En segundo lugar, se ha considerado que "…El uso de modernos medios tecnológicos para la instrucción y el aprendizaje se está expandiendo rápidamente al igual que para el intercambio de información académica…Las instituciones de educación superior deben reconsiderar su rol en el contexto del uso extensivo de los medios, pues están conduciendo a un ruptura de monopolios en varios respectos …". En tercer lugar, "…la importancia creciente de la educación permanente es uno de los más desafíos más importantes para la educación superior en sus esfuerzos por reconsiderar sus funciones frente al mundo del trabajo. Muchas instituciones de educación superior se han involucrado fuertemente en actividades educacionales más allá de la educación inicial. " (UNESCO, 1998a).

Entre la academia y la empresa ha habido desconfianzas, menosprecios y temores mutuos, lo cual se ha traducido en actitudes negativas. Para muchos académicos la empresa y lo que ella representa es la antítesis de su esencia. La empresa simboliza el comercio y lo comercial es considerado anticadémico. El conocimiento se está comercializando como si fuera una mercancía. Los comerciantes sólo buscan el beneficio individual y menosprecian la ciencia y la tecnología y los valores académicos. Para los empresarios, los académicos son teóricos, arrogantes y desligados de las realidades de la vida, individualistas interesados en sus propias disertaciones teóricas. Sin embargo, los egresados de las instituciones de educación superior "venden" sus conocimientos por un salario. ¿No es eso comercializar el conocimiento y venderlo como una mercancía?. Es una mercancía que todos los seres humanos tenemos y vendemos. Por otra parte, los investigadores científicos en universidades reciben dinero para producir conocimientos de fundaciones y otras asociaciones vinculadas generalmente a grandes empresas y corporaciones y a veces directamente por parte de empresas. ¿No es eso vender el conocimiento?. Al mismo tiempo, del otro lado, el conocimiento que utilizan los empresarios para producir y comercializar proviene de personas formadas en la educación superior y dce investigaciones realizadas en universidades, laboratorios y centros académicos de investigación cientifica. Las artes de producir y vender han sido generalmente creadas en ambientes académicos. Entonces, los empresarios menosprecian a los académicos pero utilizan sus productos intelectuales para producir y vender en el mercado.

El nuevo "mercado del conocimiento", es producto de la serie de tendencias que se han identificado anteriormente. Con respecto a la demanda, las necesidades de la nueva sociedad de la información y el predominio progresivo de las industrias basadas en información y conocimiento, ligadas a la velocidad de cambio, la diversidad de posibilidades y el rápido ritmo de la innovación, están creando una necesidad de educación permanente en la población. Ya vimos cómo los universitarios están conscientes de este hecho al aspirar concebir y realizar una educación superior permanente, a lo largo de toda la vida, que responda tanto a necesidades económicas como socioculturales de sociedades, organizaciones, grupos y personas (Silvio, 2000).

Tradicionalmente, la población demandante de educación superior se situaba en el grupo de edad comprendido entre 17 y 24 años de edad. La planificación de la educación superior para atender esa demanda, se basa casi exclusivamente en las previsiones de la evolución de ese grupo de edad. Esa demanda, que llamaré demanda tradicional se satisface a través de la adquisición de conocimientos organzada en programas de Licenciatura y se prolonga generalmente a nivel de postgrado en la Maestria y el Doctorado. Los recién llegados al sector de la demanda son los trabajadores profesionales, que se encuentran integrados al mercado de trabajo y cuya edad se localiza generalmente más allá de los 24 años de edad. Dentro de esa población encontramos una minoría que reclama formación profesional básica. La mayoría requiere formación profesional complementaria, para la actualización y/o el perfeccionamiento de conocimientos. Las necesidades de formación de esa población son más contínuas y configuran una demanda no-tradicional, que debe satisfacerse mediante programas no-tradicionales y adaptados a las necesidades de esa nueva población, la cual es numéricamente mucho mayor y más diversificada socioculturalmente que la de 17 a 24 años.

¿Qué hay de la oferta?. La oferta tradicional se ubica generalmente en universidades y otras organizaciones no-universitarias, que ofrecen programas de formación de pre-grado y postgrado de larga y corta duración, para cubrir la demanda de formación profesional y de profesionales intermedios, llamados en muchos países técnicos superiores. Esas organizaciones ofrecen también programas de educación contínua, pero que generalmente ocupan una fracción muy pequeña en su estructura y funcionamiento y es considerada más bien como una educación remedial, poco integrada a la dinámica del mundo del trabajo. Por el lado de las empresas y, en general, las organizaciones utilizadoras de los conocimientos de los egresados, la educación contínua era concebida, hace un poco más de una década, como un elemento accesorio y no fundamental para el funcionamiento de la economía. Hoy en día, es precisamente ese tipo de formación la que está adquiriendo mayor importancia, pues se está insertando progresivamente en el flujo normal del trabajo de las organizaciones del sistema económico.

Para atender las necesidades de los trabajadores profesionales integrados al mercado de trabajo, han surgido nuevas organizaciones que ofrecen lo que las organizaciones clásicas de educación superior no han podido ofrecer. Ese sector de la oferta es muy diversificado y está constituído por universidades académicas que se han dinamizado para insertarse en el movimiento hacia la sociedad del conocimiento; universidades corporativas creadas por empresas del sistema económico, empresas de educación contínua; editores y otros. Ellas conforman lo que podríamos llamar oferta no-tradicional de educación superior.

Un factor que podría afectar significativamente el rumbo de la educación superior es el surgimiento de las llamadas universidades corporativas, las cuales poseen una fuerte base tecnológica y se caracterizan por una estructura y un funcionamiento reticulado, bajo el principio de llevar la educación al individuo y no el individuo a la educación. Las empresas del sistema económico no se han conformado con establecer acuerdos de cooperación con las universidades. Han decidido ahora crear sus propias universidades, para satisfacer la demanda de educación permanente de su fuerza de trabajo, en diferentes niveles ocupacionales. Ya no se trata de universidades privadas, que provienen también del sector académico como las públicas, sino de prolongaciones educativas de empresas de diferente magnitud, con un uso intensivo de nuevas tecnologías de información y comunicación en sus actividades orientadas hacia diferentes niveles de formación profesional. Ellas ofrecen una educación a la medida, adaptada a las necesidades cambiantes del mercado y a los requerimientos de diversos tipos de organización, incluyendo empresas y organizaciones de otros sectores de la sociedad. Las universidades deberán en el futuro enfrentar una fuerte competencia por parte de estas organizaciones y son nuevos actores que las universidades deberán tomar seriamente en cuenta a la hora de incursionar en el campo de la educación permanente (Meister, 1998, 207-231).

Hay incluso quienes dicen que las universidades académicas están amenazadas por una especie de "monstruo debajo de la cama", encarnado por la creciente participación de las empresas en el ámbito de la educación ante las necesidades cambiantes de actualización y renovación permanente de conocimientos (Davis y Botkin, 1995). Según Davis y Botkin, las empresas se están convirtiendo en organizaciones educativas que no sólo educan a sus empleados sino a sus usuarios y consumidores, a los primeros para producir mejor y a otros para consumir y utilizar mejor productos y servicios. La educación permanente plantea a la educación superior una nueva exigencia de mayor magnitud que la formación básica, pues para desempeñarse con éxito en el tipo de sociedad en la cual se está desenvolviendo, necesitará cambiar sus concepciones y paradigmas de trabajo en materia de enseñanza y el aprendizaje y otras actividades. Al mismo tiempo, deberán buscar nuevos socios y nuevas alianzas y trabajar de manera proactiva en un ambiente reticulado y pluralista, lo cual requerirá de cambios estructurales y funcionales profundos.

Planteamientos como el de Botkin y Davis, han generado muchas polémicas e inspirado reflexiones, estrategias y acciones tanto en el mundo académico como en el empresarial. Igualmente polémicos son las reflexiones de Bill Readings, quien considera a la Universidad como una institución "en ruinas" (Readings, 1997). Según Readings, la Universidad moderna es el producto de tres ideas, la idea kantiana de razón, la idea humboldtiana de cultura y el concepto "tecno-burocrático" de excelencia. La desaparición del "estado-nación", bajo la influencia de la gobalización y la transnacionalización amenaza con destruir la unidad conceptual y la identidad de la Universidad hasta tal punto que existe mucho desconcierto y oscuridad sobre el papel que desempeña o debe desempeñar actualmente la Universidad en la sociedad y según Readings esta institutución ha perdido ya su razón de ser. La estructura y funciones de l;a Universidad están cambiando rápidamente y no sabemos aún qué signfificarán esos cambios ni adonde conducirán. En vista de que la Universidad ha estado ligada a una especie de cultura nacional asociada al estado-nación. El declinamiento del estado-nación y de la cultura nacional ya no necesita ser protegido. De una manera creciente, las universidades se están transformando en corporaciones transnacionales y la idea de cultura está siendo desplazada por la excelencia. La idea de excelencia no es mala. Sin embargo, Readings llama la atención sobre el error de caer en ese coinceopto muy rápido. La nueva Universidad de Excelencia, es, según Readings una corporación conducida por las fuerzas del mercado y el consumismo, más interesada en márgenes de ganancia que en el pensamiento. ¿Indica este movimiento una nueva educación superior o su desaparición como tal ?. Tradicionalemnte se ha considerado que la Universidad es una institución inmune, pero las modernas tendencias han mostrado su fragilidad ante el avance del culto al concepto tecno-burocrático de la excelencia en vez del conceoto científico y académico, propugnado por el mundo empresarial. La Univedrsidad muestra una gran fragilidad con respecto a estas tendencias. Relaciones entre la globalización, el corporativismo, la cultura nacional y transnacional. Según Readings las universidades no se distinguen ya de las compañías transnacionales. Promueve la "universidad del disenso", en vez de tratar de construir un consenso alrededor de la Univerisdad. Sin embargo, la propuesta de Readings no es muy clara sobre como puede salir las universidades de las "ruinas" intelectuales y científicas en las cuales se encuentran. Su planteamiento es consistente con lo que está ocurriendo con las universidades y su relación con el mundo empresarial, pero el problema es tal vez demasiado complejo para llegar a un consenso sobree lo que debe ser la universidad en el futuro. Por esta razón Readings, propone el desarrollo de una comunidad académica cuya unión se base en el disenso en vez del consenso.

Otros como Rowley, Lujan y Dolence (1998) piensan que la educacion permanente va a recrear la educacioin superior académica. Los autores hacen una recuento de los cambios en la evolución de la academia, señalan las nuevas presiones a las cuales están sometidas las universidades y advierten a las universidades en el sentido de que si no implementan nuevas estrategias pueden quedar rezagadas. Estas presiones provienen generalmente de las nuevas tecnologías, las necesidades del mercado de trabajo, las demandas de educación permanente y nuevas modalidades como la educación a distancia y la educación basada en la experiencia. Se requerirá un cambio en el comportamiento del personal académico y en la estrauctura organizxacional, más allá de la educación a distancia y permanente. La dependencia crecuiente del mundo en la educación permanente y el acceso a nuevos conocimientos deberá transformar la educación superior y forzar la academia a repensar prácticamente todos sus sistemas y tradiciones. Es necesario alcanzar a nuevos educandos pero para ello es necesario reestructurar los sistemas administrativos, redefinir el papel de los profesores y reposicionar estas organizaciones para que puedan sobrevivir en una nueva sociedad del conocimiento.

El desarrollo de INTERNET, aunado a la educación permanente, ha motivado la aparición de diversas tendencias que se han manifestado tanto en universidades como empresas e influyen significativamente en el campo de la formación permanente de personal. En primer lugar, como hemos señalado, la aparición de un nuevo tipo de institución de educación superior: la universidad corporativa. Este tipo de organización ha sido creado por muchas empresas y responde a su necesidad proveer ellas mismas facilidades de formación contínua a su personal e incluso al personal de otras empresas, sin recurrir a organizaciones académicas de formación, públicas o privadas. En segundo lugar, se han desarrollado alianzas estratégicas -ocasionales y relativamente permanentes- entre universidades y empresas para la formación continua de personal. En tercer lugar, se ha observado la incursión de las universidades académicas tradicionales (públicas y privadas) en la formación contínua. En cuarto lugar, la aparición de intermediarios entre universidades y empresas, universidades y estudiantes y empresas y trabajadores profesionales para facilitar la conjunción de una demanda y una oferta de formación continua. En quinto lugar, la concesión de franquicias por parte de universidades y empresas a instituciones de formación contínua -académicas y no-académicas- para operar en este campo y otorgar diplomas que satisfagan ciertos requerimientos.

Universidades y empresas tienden unas veces hacia una convergencia y otras veces hacia una divergencia en materia de educación permanente. ¿Cuál de estas dos tendencias predominará en el futuro?. Ello dependerá de la estrategia que adopten las universidades y empresas, unas en relación a las otras. De ambos tipos de organización, la empresa es sin duda la que evoluciona más rápido y se adapta mejor a las nuevas condiciones de la educación permanente. Las universidades son más lentas en su reacción. Por ejemplo, las universidades fueron las primeras universidades creadoras y usuarias de INTERNET, pero luego, las empresas le han sacado mejor provecho para sus intereses. Peter Senge en su famoso libro The fifth discipline, fue el primer pensador empresarial que vislumbró la posibilidad de una organización que aprende como un todo, la cual se convierte asi en una nueva fuente de ventaja competitiva para la organización (Senge, 1994). Así como se han concebido organizaciones que aprenden y donde todos sus miembros aprenden, una función antes reservada a las universidades, de la misma forma las empresas tienden a convertirse en fuentes de creación del conocimiento, como muy bien lo señalan Nonaka y Takeuchi (1995). Más aún las empresas han tratado de desarrollar esrategias para crear, conservar y transferir el conocimiento dentro y fuera de ellas, otra función antes exclusiva de las universidades (Davenport y Prusak, 1998). El flujo del conocimiento dentro de la organización se convierte así en un importante factor de producción, desde su creación, codificación y conservación hasta su transferencia interna o externa a la sociedad Sin duda, las empresas han comprendido la importancia del conocimiento y del aprendizaje permanente como factores de riqueza, progreso, innovación y competitividad.

En síntesis, hay empresas que quieren volverse más universitarias, pero a su manera y a partir de su propia filosofía y concepción de lo que debe ser una universidad dedicada fundamentalmente a la educación permanente y universidades que quieren ser más empresariales. Burton Clark las ha llamado "universidades empresariales" (entrepreneurial universities) (Clark, 1998). Una "Universidad empresarial", no es una universidad corporativa. Se trata más bien de universidades que con el objetivo de modernizarse y transformarse, adoptan un modo de organización y funcionamiento correspondiente a organizaciones del mundo empresarial. El estudio de Burton Clark se basa en la experiencia de transformación de cinco universidades que adoptaron paradigmas empresariales de organización y funcionamiento: las universidades de Warwick en Inglaterra (www.warwick.ac.uk/), de Twente en Holanda (www.nic.utwente.nl/), de Strathclyde en Escocia (www.strath.ac.uk/), Tecnológica de Chalmers en Suecia, (www.chalmers.se/Home-E.html) y de Joensuu en Finlandia (www.joensuu.fi/). Clark investigó durante dos años los cambios realizados por estas universidades en un período de 15 años (Clark, 1998). Un trabajo complementario al de Clark es el de Jochen Röpke, quien ha avanzado más en la conceptualización de lo que es una universidad empresarial y sus alcances en la práctica. Según Röpke, "Una universidad empresarial puede significar tres cosas: 1) la universidad en si misma se convierte en empresarial; 2) los miembros de la universidad -profesores, estudiantes, empleados- se transforman en cierta forma en empresarios; 3) la interacción de la universidad con su ambiente, el 'acoplamiento estructural' entre la universidad y la región, se realiza siguiendo patrones empresariales…Para lograr el segundo debe alcanzarse el primero. Y para lograr el tercero es necesario el segundo. Los tres conjuntamente son condiciones necesarias y suficientes para convertir a una universidad en 'empresarial'". Además, Röpke distingue funciones empresariales, tipos empresariales y tipos de aprendizaje empresarial que deben producirse en una universidad para que se convierta en empresarial. Las funciones empresariales, los tipos empresariales y los tipos de aprendizaje empresarial deben integrarse a los procesos de investigación y enseñanza (Röpke, 1998). Algunos han llegado más lejos y han identificado esta tendencia como la expresión del desarrollo de una especie de "capitalismo académico" generado por la globalización de la economía que empuja a las universidades hacia el mercado, a riesgo de olvidar sus funciones esenciales (Slaughter y Leslie, 1997).

Como reforzamiento de estas tendencias las nuevas tecnologías de información y comunicación ofrecen un paradigma que favorece la cooperación entre universidades y empresas al facilitar la comunicación, el almacenamiento de información para su uso en la educación y para el teletrabajo en red. Esas tecnologías han surgido del medio académico y han sido perfeccionadas en el mundo del trabajo. Sin embargo, las empresas se han apropiado más facilmente de una tecnología destinada a manejar la materia prima de las universidades, creada originalmente dentro de una red académica, como lo fue INTERNET en sus comienzos.
 

2 Algunas experiencias convergentes y divergentes en el uso de nuevas tecnologías educativas

En el transcurso de nuestra investigación hemos identificado los siguientes tipos de experiencias de aplicación de las nuevas tecnologías educativas digitales en universidades y empresas, que varían según varios criterios:
 

Por razones de espacio, nos limitaremos aquí a mencionar algunos tipos de experiencia como resultado de algunas investigaciones realizadas a través de INTERNET. Igualmente, no ofrecemos una descripción exhaustiva de muchas experiencias pues ello es objeto de una investigación más amplia que realizan los autores. La clasificación esbozada nos permitirá situar las experiencias que se estudiarán con mayor profundidad en un trabajo de investigación más amplio. En vista de que en el Simposio en el cual se insertará este trabajo se discutirán experiencias de América Latina, en nuestro trabajo ofrecemos una visión complementaria con la descripción de experiencias de otras regiones, en particular de América del Norte y Europa. Schreiber y Berge han estudiado casos de utilización de las nuevas tecnologías digitalkes de educación a distancia en 15 empresas organizadas en tres grupos según el tipo primario de aprendizaje predominante en cada una: la distribución de información y el incremento del conocimiento; la construcción de destrezas y el pensamiento técnico y crítico y el cambio de actitudes y ampliación de la motivación. Las experiencias cubren diferentes formas de satisfacer las necesidades de aprendizaje de las empresas y las tecnologías incluyen una combinación de aprendizaje basado en computadora, la elaboración de cursos electrónico y soporte "en línea" a los educandos en INTRANETS de las empresas y en INTERNET en general y video-conferencias vía satélite y redes de fibra óptica (Schreiber y Berge, 1998). La mayoría de los casos analizados son iniciativas de empresas en las cuales han participado miembros del personal académico de universidades, pero sólo un caso es producto de una asociación entre una Universidad y una empresa.

El estudio de Pierre Caspar en Francia, analiza un caso de asociación entre empresas, personal académico de universidades, en el marco de un programa de formación permanente del gobierno. De esta manera, aunque la participación de los universitarios no fue producto de un acuerdo formal con sus universidades, puede decirse que estas experiencias pueden ilustrar en cierta forma lo que se puede lograr incorporando también al gobierno como actor en la educación permanente a través de nuevas tecnologías en una triple alianza universidad-empresa-gobierno. Las experiencias fueron desarrolladas por cuatro grandes empresas francesas y en ellas se muestra con claridad cómo las nuevas tecnologías de información y comunicación pueden facilitar una educación innovadora del personal trabajador más adaptado a las necesidades de las empresaa, con mayor dinamismo y flexibilidad que las metodologías tradicionales (Caspar, 1999).

Otro estudio interesante es el de Teare, Davies y Sandelands (1998) en el cual los autores tratan de desarrollar un paradigma de acción para el uso de las nuevas tecnologías educativas en el lugar de trabajo, producto de iniciativas de cooperación entre universidades y empresas del Reino Unido, especialmente en el campo de la industria del turismo. Las experiencias analizadas muestran cómo al pasar de un sistema de conocimiento cerrado a uno abierto, con el apoyo de la tecnología digital, se logra un proceso innovador sistemático y coherente en el sitio de trabajo. Igualmente, se pone de relieve el uso de las normas ISO para el desarrollo de una estructura de acreditación del aprendizaje permanente en el ambiente organizacional.

3 Para concluir: ¿acercar la universidad y la empresa?, ¿cómo pueden hacerlo las nuevas tecnologías educativas?

El aprendizaje que derivamos de esta serie de experiencias es que existen dos tendencias opuestas cuyo desarrollo futuro dependerá de las estrategias que adopten universidades y emlresas en relación con la educación permanente y la utilización en ella de las nuevas tecnologías digitales. Por una parte, una tendencia divergente que se afirma por el desarrollo de las universidades corporativas, que constituyen una iniciativa empresarial para crear un sistema paralelo y propio de educación permanente para su personal. En algunos casos la divergencia no es total y en las actividades de algunas universidades corporativas participan universidades académicas con vocación hacia la educación permanente a distancia y la tecnología. Sin embargo, se trata aún de una minoría y las universidades corporativas contiúan operando independientemente de las académicas con su propia dinámica y su propio sistema de acreditación de estudios, adaptado a las necesidades del desarrollo empresarial.

La otra tendencia es convergente y expresa una iniciativa de cooperación entre universidades y empresas. En algunos casos, lor programas de formación se originan en la empresa y se requiere la participación de universidades. En otros, las universidades realizan programas mediante acuerdos con empresas y un tercer caso, es el de programas que sugen conjuntamente y se realizan de la misma forma entre universidades y empresas sin que ningún tipo de organización sea predominante.

El papel de la tecnología en estas experiencias ha consistido en facilitar la comunicación interorganizacional y la realización en la práctica de las acciones de formación, además de que han ofrecido una plataforma dinámica para la colaboración más fluída entre universidades y empresas. Sin embargo, la tecnología por si sola no traerá los cambios. Es necesario que los paradigmas del trabajo en las organizaciones y empresas y en el medio académico sufran un cambio profundo, generado por el objetivo de lograr una educación permanente, vitalicia y sin fronteras, como lo pronostican Rowley, Lujan y Dolence (1998). Además, es mecesario incorporar un tercer actor, el gobierno, cuya función debe consistir en crear las condiciones políticas, legales e institucionales para que se introduzca y desarrolle la nueva tecnología digital en la educación permanente y se facilite la educación permanente.
Esta última tendencia convergente es lo que Etzkowitz y Leydesdorff llaman la "triple hélice", por analogía con la biología. Esa "triple hélice" es el producto de la triple alianza entre la Universidad, la Industria y el Gobierno, la cual según los autores constituyen las bases para el surgimiento de un "laboratorio para un desarrollo económico basado en el conocimiento" (Etzkowitz y Leydesdorff, 1995).
 

Referencias