Aspectos comunicológicos de la educación a distancia


Oscar Ochoa González
I.T.E.S.M. - U.A.N.L.
México
oochoa@campus.mty.itesm.mx 
Fuensanta López Rosales
Universidad Autónoma de Nueva León
Facultad de Psicología
México
flopez@ccr.dsi.uanl.mx

Introducción

Las actuales etapas de desarrollo social demandan satisfacer la necesidad de la educación en base a modelos más acertados, distintos a los que se han venido implementando en cuanto a la forma, pero similares en cuanto a la esencia que los anima.

México cuenta actualmente con tecnología y recursos humanos capacitados, actualmente enfrenta retos económicos producto de un marco histórico internacional al cual le es imposible sustraerse. Los recursos son limitados pero la intención por satisfacer las demandas sociales es ambiciosa. Se buscan fórmulas y mecanismos susceptibles de eficientar la tarea y aumentar la eficacia en los resultados.

La tarea es de todos y que los mismos problemas nos afectan a quienes vivimos en una misma sociedad. Los medios masivos de comunicación, un fenómeno de nuestro tiempo, nos plantean nuevas circunstancias y nos imponen tomar una actitud firme en cuanto a sus efectos.
 

La televisión pedagógica

La educación como proceso continuo de asimilación de conocimientos y habilidades que desarrolla el individuo y cuya función representa una de las tareas prioritarias de la sociedad civilizada, alcanza su realización a través de la comunicación.

Ya que no es posible imaginar sociedades donde los medios de comunicación tengan acceso e influencia. Mucho se ha discutido en cuanto a sus efectos, tanto a favor como en contra, en el desarrollo formativo del individuo y del grupo. Grandes esfuerzos se han hecho para aprovechar en la educación lo positivo que, como recurso auxiliar, aportan los medios. Sin embargo, la integración de éstos en el proceso educativo aún está lejos de alcanzar niveles óptimos.

La apertura educativa tendiente a la satisfacción de las demandas de amplios sectores demográficos requiere del auxilio de los medios de comunicación masiva. El problema lo es tanto de apertura como de extensión. Se hace necesario llegar más lejos y a un número de personas cada vez mayor.

El uso de los medios en el proceso educativo se ha planteado con frecuencia, la primaria por televisión y la telesecundaria son muestras palpables de ello, no obstante, la aplicación de recursos se torna indispensable a todos los niveles.

Los modelos de desarrollo social actuales plantean la necesidad de modelos educativos más acertados, es decir, menos falibles. Hoy resulta imposible pretender cumplir esta tarea bajo los mismos esquemas de hace veinte o más años. Nuestra realidad es distinta a la de entonces, aunque nuestras necesidades sean las mismas.

La utilización de los medios de comunicación masiva requiere, primeramente, de una estructura basada en principios aplicables al uso de esta tecnología y que garanticen el buen uso y desempeño de sus canales. También es necesaria una orientación definida en cuanto a los fines y objetivos que persigue en cada una de las etapas del proceso educativo, cuidando la concordancia y armonía en el conjunto de las partes, con la firme tendencia de eficientar sus resultados.

Hace falta conocer también las características del educando al que desea beneficiar, sus tendencias, actitudes y capacidades de respuesta, considerando al mismo tiempo las variaciones que le impone a este su entorno en relación con el esquema educativo, ya que no es posible integrar de la misma manera al poblador del medio urbano que al de las zonas rurales. La educación que el estudiante recibe debe corresponder a su realidad.

La comunicación debe cumplir con una meta, provocar una reacción o formar actitudes. La obra educadora no logra realizarla en su totalidad la escuela. Esta debe apoyarse en los medios de comunicación de manera activa, utilizándolos como elementos integrantes y de extensión en la transmisión de sus contenidos.

Los medios posibilitan la extensión y la multiplicación de difundir la enseñanza. La calidad de la educación está en función de la eficiencia en cada uno de los aspectos que involucra, desde la elaboración de contenidos, su adaptación al lenguaje del medio, su difusión, hasta la evaluación de los mismos.

La televisión pedagógica, en el marco de la integración de los medios a la enseñanza, deberá cumplir objetivos predeterminados, adaptándose siempre a las características del receptor y su entorno. La apertura, penetración y alcance con que cuenta en la actualidad este medio, aunado a las ventajas de expresión visual y auditiva que se complementan entre sí, lo convierte en el instrumento tecnológico de mayor ventaja para este propósito.

La televisión pedagógica requiere, a pesar de sus ventajas, de ciertos condicionantes, tales como una amplia red que funcione como canal de difusión de una institución dedicada exclusivamente a la tarea de educar, al margen de monopolios ideológicos y normado por estatutos debidamente legislados.

El desarrollo educativo mediante la tecnología de los medios viene a ser una respuesta a la necesidad de educar a una población siempre en aumento. Representa una alternativa al problema de cómo educar a un creciente número de individuos en una sociedad donde los recursos económicos destinados a este propósito son insuficientes.

Se plantea entonces la necesidad de evaluar los costes operativos de la aplicación de la televisión pedagógica en relación al gasto derivado de la construcción de planteles, instalaciones y recursos humanos indispensables para su funcionamiento.

La televisión llega actualmente a todos los rincones del territorio nacional, encontrándose presente en la mayoría de los hogares mexicanos. La tecnología de satélites, como es el caso del sistema Morelos, posibilita la extensión difusiva. Conviene entonces realizar un estudio de costos aproximado que dé cuenta global de la inversión necesaria, tanto en equipo instalado, en tecnología, como en mantenimiento y recursos humanos para operar a manera de modelo de educación a distancia por televisión.

Se plantea la posibilidad de crear un canal de televisión dedicado exclusivamente a la difusión educativa, proyecto que bien podría asumirse por una institución universitaria o bien, por la Secretaría de Educación Pública a nivel nacional.
 

La comunicología

La comunicología es un nuevo término que intenta definir científicamente el estudio de la comunicación. Es Eulalio Ferrer, publicista español afincado en México, quien en 1973 propone, como señala Benito (1984; 26) las bases teóricas de un conocimiento más amplio y globalizador que el que se ocupa del estudio de la comunicación, especialmente en su aplicación práctica.

Ya antes, Angel Benito (1981) había planteado la polémica en cuanto al estatus de la comunicación como ciencia, ubicándola como conjunto de saberes y conocimientos que se refieren al tema, al mismo tiempo que expresaba su preocupación por la valoración social que se atribuye a la práctica de esta disciplina que, más que considerarse una profesión con conocimientos altamente especializados es ubicada como un oficio. Sin embargo el autor destaca que el ejercicio responsable de la misma demanda cada vez de mayor especialización, a medida que la sociedad evoluciona hacia modelos más complejos.

Ferrer (1982; 21) define la comunicología como “el conocimiento metódico de los mecanismos funcionales que determinan el modo, la orientación y la estructura fundamental de los sistemas de comunicación en función de su transformación y de su adecuación permanente al destinatario final de esta”, por lo que la comunicación es entendida como hecho humano y como proceso activo, constituyéndose en conocimiento científico.

Algunos antecedentes señalan la preocupación por establecer este concepto de la comunicación como ciencia. En 1969 una tesis de Master in Arts presentada James David Ruth en la Universidad Estatal de Pensylvania, en Norteamérica, se centra en el concepto de “socio –comunicación” definido como “interacción humana que se da entre diferentes clases de gente a partir de expresiones verbales y no verbales que se presentan en las situaciones sociales” y agrega que “ésta socio –comunicación se da entre las clases de individuos basándose en información a partir de relatos literario y conversaciones informales con profesores en el campo de la comunicología”. Sin embargo, no se plantea ninguna definición del término.

En 1972, un trabajo publicado por la International Communication Association, de Michigan en los Estados Unidos, recoge resultados de una Conferencia Internacional de Asociaciones de Estudiantes de Verano de Comunicación, donde se proponen “nuevas direcciones en comunicología aplicada” refiriéndose a aspectos como la administración relacionada con la comunicación organizacional; la propuesta de un modelo de línea Staff para la investigación organizacional; el mejoramiento de la comunicación para los estudiantes socioeconómicamente diferentes; y el estudio de las consecuencias del acceso público a los medios de comunicación social.
 

La educación a distancia

Desde los años sesenta la educación a distancia ha representado una novedad por explorar, a partir de la difusión de las conocidas experiencias de la Open University, y de que para algunos gobiernos, entre ellos el de México la educación era –y sigue siendo- una de sus prioridades. En el entorno universitario, algunos departamentos aplicaban recursos en este sentido: el Departamento de Educación Audiovisual, de la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Centro para el Estudio de Medios y Procedimientos Avanzados de la Educación (CEMPAE, 1978) dependiente del Gobierno Federal de la República, entreo otros. En el primero de ellos se producían programas audiovisuales grabados para apoyar los cursos curriculares de preprofesional, mientras que en el segundo, además de grabar sesiones con profesores especializados, difundir documentales educativos, se impartía un programa curricular definido centrado en las clases por televisión, apoyado en textos y profesores asesores, además de dar seguimiento al efecto que estaba teniendo el proceso.

Otro factor que influyó en el tema fue la puesta en órbita, por parte del gobierno mexicano, de un par de satélites geoestacionarios (Satélites Morelos I y II) con la intención de contar con canales exclusivos destinados a desarrollar la educación en zonas rurales y marginales del territorio nacional, para lo cual se requería de estudios, de especialistas y de la eficiente aplicación de recursos tecnológicos.

Por lo anterior, los autores pretendieron diseñar, a partir de los conceptos de la comunicología, un modelo de carácter heurístico que permitiese controlar los procesos que se dan en la enseñanza a distancia. Para ello se revisaron algunos modelos de la teoría de la información (Benito, 1982). A este respecto se establecieron tres líneas sustanciales. La primera que atiende los aspectos conceptuales generales sobre Comunicología, Cultura y Comunicología y Educación y Comunicología. La segunda línea, de carácter más concreto, se centró en la utilidad de la televisión como medio adecuado para la educación a distancia y se refirió a las experiencias que se han emprendido en México. Finalmente, la tercera línea se orientó al modelo comunicológico que debe formalizar todos los procesos comunicativos (técnicos, económicos y educativos) de la enseñanza a distancia por televisión, permitiendo el estudio concretar conclusiones en las que se destaca el modelo diseñado por disponer del mecanismo de la retroalimentación que permite readecuar contenidos de forma más dinámica que en los procesos educativos tradicionales.

Más recientemente, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), que originalmente había colaborado de forma estrecha con el proyecto CEMPAE (1978), fundó la Universidad Virtual que en la actualidad desarrolla programas curriculares de enseñanza a distancia con tecnología de vanguardia que continúa con esta concepción educativa y que atiende ya amplios sectores del centro y sur del continente americano en coordinación con otras universidades.

El proceso de globalización que hoy afecta a todas las comunidades exige replantear los sistemas en todos sus órdenes (McBride, 1980). En un mundo donde todo afecta a todo, la educación es constituye un elemento sensible para el cambio y ajuste social. Las actuales etapas de desarrollo exigen aplicar modelos de educación más asertivos.

México cuenta con modernos recursos tecnológicos y personal capacitado para enfrentar los retos económicos y su posición frente a las demás naciones. Sin embargo, los recursos suelen ser limitados por lo que es necesario buscar fórmulas y mecanismos que hagan eficientes los resultados.
 

Función pedagógica de los medios

La educación, como proceso de asimilación de conocimientos, habilidades, valores y actitudes que desarrolla el individuo, y que representa una de las tareas prioritarias para cualquier sociedad, logra su realización por medio de la comunicación. Y aunque nos referimos a una comunicación directa, en el sistema tradicional, ya no es posible imaginar comunidades – salvo las más aisladas- donde los medios de comunicación no tengan acceso e influencia.

Se ha polemizado mucho sobre las bondades y defectos de los medios en la formación de valores de la sociedad y en la educación. Sin embargo, se han hecho esfuerzos para aprovechar lo que de positivo presentan estos como recurso. Aún así, es de considerarse que la integración de los medios en el proceso educativo está todavía lejos de alcanzar los nivele óptimos aceptables.

En algunos casos, la oferta educativa busca satisfacer las demandas de amplios sectores demográficos con el auxilio de los medios masivos de comunicación como una extensión a ésta. Se pretende llegar más lejos a más personas. Sin embargo aún hoy resulta difícil cumplir con esta misión. La utilización de medios masivos en la educación requiere, primero, de una estructura conceptual basada en principios aplicables con el apoyo de la tecnología propia de los medios, con la garantía de buen uso y desempeño de los canales, con normas éticas claras, en un marco de democracia, igualdad, responsabilidad y respeto, además de garantizar el aprendizaje. También es necesaria una orientación definida en cuanto a los fines y objetivos que persigue en cada una de las etapas del proceso educativo, cuidando la concordancia y la armonía en el conjunto, buscando la eficiencia en sus resultados. Pero es necesario, sobre todo lo anterior, conocer al educando al que se desea beneficiar, tanto en sus características como en sus tendencias, sus actitudes y capacidades de respuesta, considerando las variaciones que este impone a su entorno, pues en la educación no se integra de la misma manera el poblador del medio urbano que el de las zonas rurales o el de la clase socioeconómica baja al de la media, ni el de una cultura al de otra, aún dentro de un mismo país. Por ello es de considerar que la educación que se recibe debe corresponder a la realidad que se vive.

La obra educadora, por tanto, no la realiza la escuela en su totalidad, sino que se apoya en la familia, en el entorno y, más recientemente, en la acción de los medios de comunicación masiva y en las nuevas tecnologías que van apareciendo y que es posible aprovechar para tal propósito, a veces ya no sólo como apoyo, extensión o como elementos integradores en la transmisión de contenidos, sino como eje central del proceso.

Los medios de comunicación hacen posible la multiplicación y la extensión de la enseñanza. Su calidad está relacionada con la eficiencia y la eficacia de cada uno de los elementos que conlleva, desde la elaboración de contenidos a través de su lenguaje y representación, hasta su difusión y efecto como proceso educativo.

De entre todos los medios, ha sido la televisión la que mayores recursos aporta para la educación a distancia (MC.Luhan y Carpenter, 1974), aunque esta tendencia se ha modificado en parte al sofisticarse algunos de los mecanismos propios de este medio, como la imagen aplicada al acceso de archivos de textos, la selectividad de sonidos y la interacción electrónica directa.

La televisión, como instrumento de enseñanza, deberá adaptarse siempre a las exigencias del receptor y su entorno a fin de lograr los objetivos que se propone. Requiere además, para cumplir con su función pedagógica, de la articulación con la institución educativa por excelencia: la escuela, excluyéndose de monopolios ideológicos, aunque regida por estatutos debidamente legislados.

El uso estratégico de la televisión en la educación implica igualmente la evaluación de los costes operativos con relación al beneficio que se obtiene en cuanto a la economía de otros recursos, como planteles, instalaciones, desplazamientos, horas profesor y demás gastos administrativos indispensables para su operación.

La televisión, junto con otras nuevas tecnologías como el cable y el internet, llegan en la actualidad a muchos lugares accesibles, por lo menos, hasta las clases medias, por lo que es posible integrar y hacer operativo este proceso. El uso de canales con programación exclusiva para determinados públicos –dibujos animados para niños, deportes, filmes, etcétera- representa otra ventaja que bien se puede destinar como vehículo de consumo de educación, operada quizás por universidades.
 

Modelo comunicológico de educación a distancia

En el contexto de lo anterior, se ha planteado un modelo de educación a distancia utilizando como instrumento a la televisión, aunque en la actualidad se puede aplicar esto mismo a otras nuevas tecnologías –como redes de información -.

Retomando el concepto de comunicología propuesto por Ferrer, podemos parafrasear su contenido y aplicarlo a la función educadora, estableciendo que consiste en el “conocimiento metódico de los mecanismos funcionales que determinan el modo, la orientación y la estructura fundamental de los sistemas comunicativos de la educación en función de su transformación como proceso de enseñanza –aprendizaje y de su adecuación permanente entre el educador -emisor- y el educando –receptor- como destinatario final de esta.

Lo anterior, a diferencia del concepto de comunicación educativa que se establece como proceso activo y continuo de aprendizaje mediante la significación e intercambio de mensajes por el que los individuos adquieren habilidades, conocimientos, valores y actitudes al interactuar con su medio ambiente, identificándose e influyéndose mutuamente y orientándose hacia un fin social determinado, refleja no sólo un proceso en el sistema sino una función más integral.

El modelo, en forma simplificada, propone cuatro grandes áreas que son:
 

1) Selección de contenidos:

Considera el curriculum de estudios para producir programas de televisión. En la actualidad se pueden configurar también contenidos para ser transmitidos por red electrónica de datos.

Esta área se puede dividir en cuatro secciones:

1.1. Planeación educativa, encargada de los programas de estudio curriculares, en cuanto a su diseño e implantación, y ordena los contenidos que deben producirse en el formato de difusión. 1.2. Unidad productora: Produce los audiovisuales propios del cada una de las asignaturas. En ocasiones se coordinara con la etapa de posproducción para reelaborar producciones que, tras la retroalimentación, requieran ser mejorados. 1.3. Banco de unidades – programa: Es una especie de videoteca que recibe, almacena y distribuye los programas producidos, conservando las producciones en buen estado, tanto para su difusión como para consulta. En el caso de las nuevas tecnologías se ha superado este problema, pues una vez que los contenidos son puestos en la red no se requiere de un almacenamiento de este tipo. Sin embargo se sigue tomando en cuenta el contar con un banco específico de información a disposición del usuario. 1.4. Centro de transmisión: Se encarga de la difusión de los contenidos elaborados de acuerdo al programa previamente establecido.

2) Difusión masiva:

A partir del último punto anterior, se pasa a la parte técnica encargada de coordinar la adecuada transmisión de los contenidos al destinatario final, evitando que se presenten alteraciones de orden técnico. Para el caso de las nuevas tecnologías el proceso sigue siendo el mismo y los resultados que se persiguen son también similares. Se han considerado como partes importantes en este proceso al desarrollo de la tecnología de satélites y las características propias del medio de recepción del usuario, en el primer caso la televisión y posteriormente los ordenadores, cada vez más sofisticados.

3) Evaluación:

Esta se orienta a dos aspectos: el aprovechamiento académico y el proceso de elaboración, transmisión y recepción de contenidos educativos. La evaluación académica supone que los contenidos han sido recibidos por el receptor. En cambio, la evaluación de proceso considera más bien aspectos técnicos, económicos y de representación del contenido en el lenguaje propio del medio. En el aspecto técnico la calidad es importante cuando se quieren conseguir buenos resultados. La nitidez en el diseño y el cuidado de que sean legibles los caracteres y símbolos que se presentan son aspectos primordiales. En cuanto a lo económico se debe cuidar que los presupuestos sean acordes a los objetivos que se persiguen cuidando aspectos tanto de cantidad producciones como de criterios de calidad. Se debe evitar la producción de programas con escaso contenido pedagógico y distribuir los recursos en función de las necesidades propias del sistema educativo. Las nuevas tecnologías han permitido bajar costos y moldear nuevamente algunos de estos aspectos. La evaluación del contenido. Se evaluará lo académico en cuanto a su representación y correspondencia con las intenciones educativas, su organización, cantidad y demás aspectos de calidad.

3.1. Exámenes.

Permiten evaluar los resultados del aprovechamiento académico del estudiante. El adecuado funcionamiento del proceso propuesto como modelo depende de la eficiencia con que se apliquen los recursos. Por ello tanto éstos como los destinatarios de los mismos deben estar sometidos a una evaluación constante a fin de conocer la integración entre unos y otros. Los alumnos, como beneficiarios directos de los contenidos educativos, serán los más afectados si el proceso no se realiza adecuadamente. Por ello se les deberá evaluar conforme a la forma como reciben –y perciben- los contenidos, considerando que se cumpla la función pedagógica. La institución educativa será la responsable de evaluar los resultados del aprendizaje en el receptor, en tanto que la evaluación de los canales técnicos y demás recursos empleados para la difusión de contenidos educativos se llevará a cabo por un grupo de profesionistas especializado en pedagogía y comunicación. Representa una tarea conjunta donde se aprovechan esfuerzos, destrezas y conocimientos de cada especialidad. Y mediante la rectificación constante del medio, de los contenidos y del proceso, será posible mejorar constantemente los resultados. La integración educando –medio de comunicación es un factor que suele también influir en el aprendizaje, por lo que se aconseja evaluar también este aspecto.

3.2. Diagnóstico.

En esta etapa se pretende que, después de analizados los resultados obtenidos de la evaluación, tanto del aprovechamiento del estudiante como del proceso a través del medio, se pueda hacer un diagnóstico que permita mejorar el sistema. Así un tratamiento particular para cubrir las deficiencias de conocimiento en el alumno puede ser el recurrir a fuentes documentales tradicionales como apoyo al aprendizaje. En otro caso, si son varios los alumnos en esta situación, quizás convenga difundir nuevamente el contenido o hacer modificaciones en su estructura, formato o secuencia.

4. Adecuación.

El objetivo de esta sección es mejorar cualitativamente la enseñanza considerando tanto la evaluación al medio como a los contenidos en su relación con el receptor educando. Consiste también es cuidar un doble proceso: retroalimentación y adecuación. La retroalimentación toma en cuenta los resultados de la evaluación, mientras que la adecuación, de manera inversa y correctiva, hace adecuaciones en el sistema para cumplir las expectativas del receptor. La adecuación al receptor será funcional en cuanto a que tome en cuenta el contexto donde se desarrolla la vida misma del estudiante al que atiende, pudiendo adecuar las estrategias, tanto educativas como de comunicación, que sean más propicias según su caso. Ello implica la investigación constante y sistemática del entorno en el cual se lleva a cabo el aprendizaje. Sin embargo no siempre la adecuación será el resultado de la retroalimentación, sino que son de considerar también las experiencias obtenidas en experiencias similares en otros contextos. Otros factores que de alguna manera no se deben descuidar lo constituyen el medio ambiente social, y más aún, el entorno más próximo donde se realizan los aprendizajes, así como la teoría y la práctica, tanto de la pedagogía como de la disciplina que se estudia. Con lo anterior hemos tratado de describir en síntesis la investigación y propuesta de un modelo alternativo de educación sustentado en el aprovechamiento de los recursos tecnológicos de los medios.
 

Referencias