Alfarería Diaguita

   
En el norte de Chile se pueden distinguir dos grandes zonas, una llamada Norte Grande - caracterizada por la presencia del gran desierto de Atacama - y otra llamada Norte Chico, que ocupa las actuales tercera y cuarta regiones. En esta última zona se destaca una de las cultras precolombinas más llamativas llamada la Cultura Diaguita, la cual se desarrolló en grandes valles como los de Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí y Choapa.

Su aparición se asocia al término de la última glaciación en el planeta, hace unos 12.000 años atrás, cuando un grupo de cazadores provenientes del norte se ubica en el actual sector de Los Vilos (IV Región), donde es probable que se concentraran en cantidad suficiente presas potenciales como el Mastodonte, Caballo Americano, Milodontinos y Perezosos Gigantes y variedades del Ciervo de los Pantanos. Sin embargo, debido a los rápidos cambios climáticos de la época hicieron desaparecer gran parte de estas variedades, y es probable que alrededor del año 8.000 a.de c. comiencen a vivir principalmente de la casa del Guanaco, animal preferentemente cordillerano. Hacia el 2.500 a.de c. sin embargo, comienzan a generar las primeras formas de cultivo de la tierra y comienza una gran transformación en sus formas de vida.

Es en esta época de la que viene las primeras muestras de alfarería, asociadas a un gran complejo agroalfarero llamado El Molle. En este complejpo cultural confluyen estos grupos de cazadores y grupos del noroeste Argentino, cuyas características son : economía agroganadera, asentamientos semi-estables en las praderas, conocimiento de técnicas metalúrgicas primarias en Cobre, Oro y Plata, y la elaboración de una fina cerámica de atractiva simpleza, en algunos casos finamente decorada. Todos estos elementos se han rescatado de innumerables exploraciones principalmente en cementerios Diaguitas que han ido quedando al descubierto a raiz de obras civiles y urbanas, descrubrimientos arqueológicos dirigidos, o simplemente, debido a descubrimientos fortuitos de visitantes a la zona de la cuarta y tercera regiones de Chile. En la gran mayoría de los cementerios, los jarrones se encontraron junto a esqueletos de personas e innumerables objetos adicionales, que los Diaguitas proporcionaban a los muertos para su viaje al "más allá".

El estudioso Francisco Cornely, en una publicación de 1966, clasifica los hallazgos alfareros en tres períodos: 1.- Fase Arcaica, donde las formas son subglobulares y troncocónicas, con motivos geométricos simples y la utilización principalemente de los colores rojo, negro y blanco. 2.- Fase de Transición, donde aparece una enorme riqueza de diseños geométricos en la decoración y sólo insinuaciones en cambios en la forma. 3.- Fase Clásica, donde las formas incluyen paredes rectas y no sólo curvas, bases redondeadas, mayor variedad de objetos, algunos de ellos con representaciones antropomorfas. Posteriormente Gonzalo Ampuero realiza una descripción de los periodos un tanto distinta, que él llama Fases I, II y III (descritas en texto adyacente).

Es necesario recordar a este pueblo por su gran aporte a la alfarería típica de la zona centro y norte de Chile, donde se puede apreciar sus orígenes en museos como el de La Serena, Museo Arqueológico de Ovalle entre otros. Hoy sus continuadores mantiene vivas estas tradiciones en diversas exposiciones artesanales en las regiones V, IV y Metropolitana.

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Interior del Valle de Elqui.

Fase I :

se caracteriza por un estilo cerámico de platos con formas subglobulares, profusamente decorados en su interior, predomina el color rojo de base, sobre el que se pintan motivos geométricos sobre bandas blancas, con diseños en rojo y negro.

Fase II :

Corresponde al momento más brillante de la cerámica diaguita, por lo que se le ha llamado el periodo clásico. Se amplian enormemente las variedades de motivos sobre los mismos dioseños de la Fase I, es decir, platos , urnas y jarrones pero con formas antropo y zoomorfas de distintos tamaños.

Fase III :

Corresponde al momentoen que este pueblo es invadido por los Incas y posteriormente por los Españoles, por lo que se agregan mayor mezcla de diseños y motivos. Se puede encontrar formas Incaicas con triángulos, cuadriláteros y reticulados en diversos tipos de jarros con asas verticales para usos no sólo cotidianos sino que religiosos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Puco con decoración geométrica y zoomorfa. Diaguita Fase II.


Puco de cerámica. Diaguita Fase II.

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Jarro con decoración antropomorfa. Diaguita Fase II.